miércoles, 20 de junio de 2012

Sueños Cumplidos Capítulo 14

Capítulo 14.- Emociones

         Salí del baño y me fui a encontrarme con Lidia.
         -¿Sabes si hay otro baño por aquí?- Dije todavía riéndome.
         -Sí, arriba, ¿qué pasa?
         -Ahora te lo cuento.
         Subí al baño, que esta vez estaba vacío y luego bajé otra vez con Lidia.
         -¿Qué ha pasado?- Me preguntó medio enfadada.
         -No te cabrees venga… Si sabes que te lo voy a contar, aunque esto no se lo puedes decir a nadie.
         -¿Cómo me voy a enfadar contigo? Venga, te prometo que no se lo digo a nadie.
         -Pues… Que Blake y Brenda… Se estaban liando en el baño.
         -No me lo puedo creer… ¿Me estás hablando en serio?
         -Les faltaban sus camisetas y se estaban besando, pero no era un beso flojito ni mucho menos.
Y entonces ella se rió.
         -De verdad que no puedo creerlo.
         -Pues asimílalo, porque lo he visto. Pero recuerda, no digas nada a nadie.
         -Lo prometo.
         Cuando acabó la fiesta y Lidia recogió sus cosas nos fuimos hasta casa. Éramos prácticamente vecinos, yo vivía en el edificio de en frente.
         -Bueno, mañana nos vemos- me dijo ella, y antes de que se fuera la besé. Se dejó llevar y enroscó sus manos en mi cuello, mientras que yo posaba las mías en su cintura. Pero ella se apartó demasiado pronto.
         -Venga me voy ya,  que si no voy a llegar todavía más tarde.
         Y con un rápido beso en los labios se despidió de mí. La vi entrar en su portal y me dirigí al mío. Entré de puntillas con cuidado de no despertar a nadie. Mi hermano que todavía estaba despierto entró en la habitación.
         -¿Qué tal te fue?
         -Increíble…
         -Así que…
         -Ahora somos novios.
         -¿Ves como al final tus sueños se han cumplido? Solo tenías que intentarlo.
         -Sí. Bueno, me voy a dormir, mañana hablamos.
         -Vale, hasta mañana.
         Y me dormí pensando en lo fantástico de ese día.
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         Me desperté con los primeros rayos del sol, había dormido genial. Hacía mucho tiempo que no soñaba con nada, pero esa noche soñé con que iba a ver una película a casa de Andy. Esperaba que se cumpliera, la idea me encantaba.
         Desayuné, me duché y estuve ordenando un poco mis cosas cuando recibí un mensaje.
         “¿Le apetece a la chica más bonita del mundo peli y palomitas en mi cas?”
         Andy…Lo releí antes de mandarle una respuesta.
         “Me encantaría, ¿a las cinco estoy allí?”
         Tardó escasos minutos en responder.
         “Vale, te echaré de menos”
         Estaba tan sumamente feliz… Lo había logrado, y le quería más que nunca.
         Otro mensaje llegó seguido de su respuesta, esta vez, de Sabrina.
         “Creo que debes de ser la primera en saberlo, ¿puedes venir a mi casa y te lo cuento?”
         Respondí con un “Claro” y fui corriendo hasta su casa.
         Me abrió la puerta, tenía el rostro bañado en lágrimas.
                   -¿Qué ha pasado?
         -John me ha dejado- dijo abrazándose a mí y comenzando a llorar de nuevo.
         Fuimos hasta su habitación y nos sentamos en la cama.
         -Venga, tranquila…
         -No puedo…
         -No me puedes decir que no te avisé, sabías que pasaría. Ahora irá a por otra, como hace siempre.
         -No sé como no me pude dar cuenta antes…
         -Porque estabas enamorada.
         -Bueno, dejemos de hablar de mí- dijo pasado un rato tras desahogarse casi por completo.- ¿Qué tal te va con Andy?
         -Genial. Es un cielo de chico. Hoy me ha invitado a ver una peli a su casa pero…
         -¿Pero qué?
         -Pues que tú me necesitas.
         -No voy a permitir que te pases toda la tarde aquí intentando animarme t dejando tirado a Andy. De eso nada.
         -¿Entonces?
         -Ahora vas a ir a tu casa y te vas a poner perfecta para él- dijo mientras me empujaba a la puerta.
         -Vale, me voy, pero prométeme que no pensarás más en el tema. Ya verás como encontrarás a otro que te haga feliz.
         -Te lo prometo, venga, ahora vete a estar con tu novio.
         Nos despedimos y me fui a casa. Llegué justo a la hora de comer y luego me empecé a preparar. Miré mi armario y saqué unos vaqueros cortos, unas medias, mi camiseta de tirantes negra básica, una chaqueta y las converse. Tampoco quería ir muy arreglada. Me eché espuma en el pelo, me puse un pañuelo negro, mi chaqueta de cuero y, cogiendo mi bolso, salí por la puerta.
         En cuestión de segundos estuve enfrente de su edificio. Me dí cuenta de que no sabía dónde vivía. Me sumergí en mis recuerdos, más bien en mis sueños, yo había estado ahí en ellos. Lo encontré, llamé y subí. Me estaba esperando en la puerta.
         -Hola princesa- dijo antes de darme un ligero beso en los labios.
         Entramos en su casa, que era muy grande, y pasamos a su salón. Andy se agachó enfrente de un mueble donde tenía varios DVDs.
         -¿Te parece bien ver “Principe de Persia: Las Arenas del tiempo”?
         -Sí, siempre he tenido ganas de verla.
         -Yo todavía no la he visto, es de mi hermano, pero nos la deja sin problemas.
         Nos sentamos en el sofá, yo me apoyé en su hombro y él pasó su brazo por mis hombros. Vimos la película a medias, entre besos y caricias.
         -¿Estás llorando?- Me preguntó cuando la película estaba acabando.
         -No- mentí secándome una lágrima.
         -Se te da fatal mentir.
         -Bueno vale, pero es que es muy bonito…
         Entonces, me levantó el mentón y me comenzó a besar, primero lentamente y después más urgentemente.
         -¿Interrumpo algo?- Preguntó una voz desde la puerta que hizo que nos separáramos bruscamente.
         -No nada, pasa- dijo Andy.
         -Solo venía a coger unas cosas. Pero ya que estás…
         Delante de nosotros apareció un chico parecido a Andy, con los mismos ojos azules. Se notaba que era más mayor, aunque no mucho más.
         -Bueno Liam, esta es Lidia, mi novia. Lidia, este es Liam, mi hermano.
         -Hola- saludé y el se me quedó mirando fijamente.
         -Yo te conozco- me dijo finalmente.
         -¿Os conocéis?- Preguntó Andy.
         -Yo… A mi no me suenas- le dije.
         -Claro, tú eres la chica del accidente. Yo te llevé al hospital.
         -¿Fuiste tú? Sabrina me contó que alguien me llevó, pero no me imaginaba esto.
         -Ni yo, bueno, os dejo a solas- dijo cogiendo lo que había venido a buscar.
         -¿Accidente?- me preguntó Andy.
         -Mmm…Sí- contesté sin mirarle, ese accidente fue la causa de su aparición.
         -Cuéntamelo- me dijo levantándome la barbilla.
         -Verás, yo iba con Sabrina y… Bueno, me llamaron, no miré y un coche me atropelló. Pero aquí estoy perfectamente.
         -Pues espero que de ahora en adelante vayas con más cuidado, no quiero perderte.
         -Lo tendré, tranquilo- dije antes de besarle.
PD: Después de mucho tiempo vuelvo con capítulo, que espero subir más a menudo a partir de ahora que acabo con las clases y demás. Espero que os guste aunque pasa poca cosa (a mí es que cada vez me convence menos lo que escribí hace tiempo pero no es para cambiar la historia entera) y que comentéis, que me hacéis feliz con cada comentario por pequeño que sea, y me anima mucho a subirlos.

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