miércoles, 2 de febrero de 2011

Elección Capítulo 32

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Entré en la habitación, todavía con la cara bañada en lágrimas. Fui abriendo cada una de las cortinas, hasta que finalmente le encontré, allí, tumbado en la cama, con las manos en la cara. En cuanto me vio se le iluminó la mirada y se incorporó, quedándose sentado. Yo tan solo pude echarme en sus brazos, abrazarle con fuerza y echarme a llorar. Él me estrechó con la misma fuerza. Le había echado demasiado de menos este tiempo.
-Lo siento…- logré articular entre tanto llanto.
-Shhh- dijo silenciándome mientras me acariciaba mi espalda.
Pasado un rato, viendo que mis llantos no cesaban Marcos se separó de mí y me besó lentamente. Otra vez el amor que sentía hacía él se sobreponía a mi instinto de querer matarle. Cuando nos separamos le miré temerosa, dudosa de si podríamos volver a estar juntos. Nuestras miradas se encontraron y eso fue suficiente para saber que si, que él tampoco podía vivir sin mí, aún así, necesitaba explicárselo.
-Yo… pensé que era lo mejor, que así tú podrías ser feliz, pero cuándo Dylan me contó como estabas…
-¿No te das cuenta de que no quiero ser feliz si no es contigo?
-Yo tampoco, pero con ella no tendrías que hacer ningún sacrificio.
-Con ella no sentiría lo mismo que siento por ti.
-Y lo de Alan…
-Estoy al tanto no te preocupes.- dijo acariciándome la mejilla, y yo le volví a besar apasionadamente.
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Dylan y yo escuchamos toda al conversación apoyados en la pared de al lado, yo apoyada en la pared, y él con las manos apoyadas enfrente de mí. Oía el movimiento de sus labios, sabía que la conversación se había acabado para ellos, así que empecé a besar a Dylan por el cuello.
-Allison…
-¿Qué?-dije mientras iba subiendo poco a poco.
-Pues que… este no es sitio, y… como sigas así voy a perder el control.
-Esa es la idea.- dije ya alcanzando su boca besándola con auténtica pasión. Eso lo encendió al completo, nos conducíamos a mi habitación a ciegas. Entramos sin dejar de besarnos y cerramos, pensando que así nadie entraría. Le quité su camiseta con urgencia mientras él desabrochaba mi camisa con toda la rapidez posible. Pero como era habitual, alguien entró en la habitación viéndonos allí semidesnudos.
-Uiiss…Lo siento…- era Annie, iba a cerrar cuándo al interrumpí.
-¿No sabes llamar?- la pregunté yo alejándome de Dylan.
-Yo…No sabía que… en fin… lo siento.- iba a cerrar cuándo Dylan se levantó y le dijo que le dijera algo a Iker. Cerro la puerta, Dylan cogió una de las camas y la empotró contra la puerta para que nadie volviera a pasar.
-Bien… ¿dónde nos habíamos quedado…?- dijo dispuesto a besarme, pero yo le frené y él me miro confuso.
-Volverán a entrar, como siempre… además tengo frío.- dije poniéndome mi camisa, pero Dylan no dejó que me abrochara los botones. Nuestros rostros se quedaron a escasos centímetros, nuestros alientos se mezclaban. Me perdí en sus ojos grises, que como siempre, me dejaron más que aturdida. Mientras él deslizó mi camiseta por mis hombros quitándomela, dejándome solo con el sujetador. Pasó sus dedos por mi espalda con gran delicadeza, apenas rozándome, y esto me hizo estremecer. Superó la distancia que separaban nuestras caras y me besó lentamente, mientras nuestras lenguas se entrelazaban, y de repente, me sentí tremendamente acalorada. Se separó dejándome con ganas de más.
-¿Y ahora?- y llevó sus labios a mi oreja.-Te aseguro que nadie volverá a pasar.
-Me estoy quedando fría…-susurré en apenas un suspiro. Entonces él me besó de forma salvaje y yo lo seguí de la misma forma. Recorrí con mis manos su cuerpo, memorizándolo, disfrutando. El separó nuestras bocas, mordió mi labio y siguió bajando. Nos quitamos la poca ropa que nos quedaba y volvimos allí donde nos habíamos quedado.
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Hoy no iba a bajar con los demás, tenía que llevar a cabo mi plan, llevaba unos días hablando con Kyle, ya más o menos me había ganado su confianza, también me estaba acercando mucho a Diego estos últimos días, pero esa no era mi intención. Me quedé en la habitación con Kyle hablando de temas sin importancia, de cómo había llegado aquí, cuales eran sus gustos… Era un chico bastante normal y amable por lo demás, eso sí era muy tímido, por eso seguramente no tendría muchos amigos. No era para nada mi tipo de chico, pero tenía que conseguir que yo fuera su tipo de chica.
-Bueno…voy un momento al baño.- dijo incorporándose. Al cabo de un rato volvió con las manos empapadas y me mojó el cuello, estaba helada.
-¡Ay! ¡Está helada! Ahora te vas a enterar…- dije yendo hacia el baño, mojándome más las manos, las llené, me puse en la puerta y se la eché en plena cara.
-¿Con que quieres guerra no?- Dijo entrando al baño, yo entré a la vez y empezamos a mojarnos. Su camiseta se le quedó pegada, y dejó ver su perfecto cuerpo, el chico no estaba nada mal la verdad. Al final desistimos de echarnos agua con las manos, Kyle me arrastró hasta la ducha y me empapó entera. Le arrebaté la ducha de las manos y empecé a mojarle la cara, luego el me la volvió a quitar y alzó el brazo todo lo largo que era aprovechándose de que yo era más bajita y no iba a llegar. Yo me aproximé y me puse de puntillas para llegar, estaba pegada a su pecho, a escasos centímetros de su cara. Casi sin darnos cuenta, nuestros rostros se aproximaron y nos besamos. Nunca me había besado con nadie antes, pero estaba segura de que este beso no era una mentira más, esto era real. Kyle bajó la mano que sostenía la ducha, dejándose llevar por aquel beso, hasta yo había olvidado completamente dónde me encontraba, sumergida en aquello. Caí en la cuenta de lo que estaba haciendo, a parte de conseguir mis propósitos, así que cogí la ducha de su mano y se la disparé en la cara mientras me separaba.
-¡Te pillé!- dije riéndome.
-Como aprovechas…- dijo con cara de fastidio.
Probablemente desde ese beso las cosas entre nosotros no serían iguales, pero quizá de eso se trataba.
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-Sabes que te quiero más que a nada ¿no?- me preguntó Dylan acariciándome la espalda mientras estaba recostada sobre él.
-Lo sé, no lo e olvidado.- dije señalando la pulsera que me regalo por mi desastroso cumpleaños, que ya había recuperado de debajo de mi cama.
-Eso está bien…- dijo besándome.
-Yo no te quiero.- le dije cuándo acabó de besarme, a lo que él se quedó con cara de asombro.- Te amo por encima de todas las cosas.
-Ya me habías asustado… Pero seguro que más que yo no.
-Seguro que si. ¿Haber que harías por mí?
-Lo que sea, ¿y tú por mi?
-Pues… yo daría la vuelta al mundo si fuera necesario para poder verte, haría todo lo que pudiera y más para poder estar contigo, para hacer algo que me pidas, cualquier estupidez, sería cualquier cosa, haría lo que fuera por ti con tal de estar como estamos ahora, felices.- ante eso el solo pudo mirarme asombrado y volverme a besar. Cuándo acabó de besarme empecé a bostezar, estaba tremendamente agotada.
-Duerme princesa, que tengas dulces sueños- me susurró mientras me acomodaba sobre su pecho. Al poco tiempo me quedé dormida en sus brazos.

domingo, 30 de enero de 2011

Nueva Historia Dificil Decisión (Zoo de Letras)

Bueno, para los que no esteis enterados, mi Sister y yo hemos decidido hacer un blog juntas y estamos subiendo una historia titulada difícil decisión, con esto os invito a que os paseis y os hagais seguidores, porque además subiremos muchas más cosas de interés para todos. Esperamos que os guste, y aquí os dejo el blog:
http://zoodeletras.blogspot.com/

Elección Capítulo 31

Llegué a la puerta de la habitación y abrí con cuidado. Margot estaba allí encima de la cama con la mirada perdida. Me senté a su lado en la cama, me miró, me abrazó y comenzó a llorar desconsoladamente. La dejé que se desahogara, y al cabo de un rato paró de llorar.
-¿Qué ha pasado?
-Pues…todo. Ahora Scarlet va a por Marcos, y bueno, si a eso le sumas que se piensa que le engañó con Alan… Y yo no puedo más y hemos roto, creo que es lo mejor.
-¿Qué?
-Las cosas no iban bien estos últimos días, Scarlet intenta seducirle, y sé que con ella no va a pasar malos ratos, es como él.
-¿Y qué tendrá que ver eso? Vosotros os queréis.
-No estoy segura de que el sentimiento sea mutuo.
-Es que tú ya no…
-No es por mí, si lo que me vas a preguntar es que si tengo algo con Alan la respuesta es no, solo le ayudo, es que… le gusta Zoe, y no sabe como declararse.
-¿Y por qué no se lo explicas a Marcos?
-Porque no se va a creer que sea así, y pues… he pensado que lo mejor es que lo dejásemos, así él podrá ser feliz.
-Si crees que va a ser feliz estas muy equivocada, ha bajado y está fatal, se le ve en la cara.
-En unos días se le pasará.
-¿Y a ti?
-No lo se, lo superaré. No te preocupes por mi más, bájate con Dylan.
-Solo si bajas tú conmigo.
-Déjame que al menos me lave la cara, no quiero que me vea así.- fue al baño y al cabo de un rato vino y bajamos. Dylan estaba allí, dónde lo dejé la última vez, pero Marcos había desaparecido.
-¿Y Marcos?- le pregunté tan bajito que estuve casi segura de que Margot no me oiría.
-Se fue, no se exactamente dónde ha ido, ¿Qué a pasado?
-Han roto, por Scarlet y un par de malentendidos.
-Marcos está destrozado, no ha querido decirme nada más que rompió con él ¿y ella?
-Está fatal, quiere olvidarlo para que él sea feliz con otra.- nuestros murmullos habían pasado desapercibidos, pero se notaba que hablábamos.
-¿Qué susurráis por ahí?- preguntó Margot
-Nada, lo mucho que la quiero.- mintió, pero luego susurró en más bajito para que solo yo escuchara.- Y técnicamente no es una mentira.
-Yo te quiero más.- susurré igual de bajito.
-Dudo que eso sea posible.
-Pues lo es.- nuestros rostros estaban muy cerca, estábamos a punto de besarnos, pero sabíamos que no era el momento.
Los días siguientes Margot y Marcos seguían igual, bajaban con nosotros por las tardes, como siempre, pero no se dirigían la palabra. Dylan y yo intentábamos no mostrarnos muy cariñosos delante de ellos, sabíamos lo que se sentía. Desde que sucedió esto apenas estábamos solos un momento, nos molestaba, pero hacíamos todo lo posible por ayudar a nuestros amigos.
El sábado, Iker me despertó por la mañana en cuanto estuvo el desayuno, en cuanto desayunamos, bajamos al recuento y fuimos a entrenar como todos los días, la misma monotonía de siempre. Esa tarde, Diego subió a mi habitación, quería que practicara más, últimamente no daba pie con bola, así que esa tarde entrenaría con él. Otros días ya había entrenado con los demás y hoy me tocaba a mí.
Me tiré todas mis horas libres practicando, pero no podía hacer otra cosa. Cuándo terminé subí a mi habitación, me sorprendió ver que Iker no estaba, a lo mejor vendría más tarde. Me tomé mi cena y me fui a duchar. Salí de la ducha, me tape con la toalla, me sequé el pelo con otra y fui a la habitación para vestirme. Allí, de pie, apoyado en la puerta estaba Dylan.
-¿Qué haces aquí ahora?- le pregunté incrédula, él nunca venía a mi habitación a estas horas.
-Te echaba de menos, no te e visto en todo el día...- dijo acercándose a mi rodeándome la cintura mientras me besaba.
-Espera al menos a que me vista ¿no?- dije separándome un poco
-No, así estás perfecta.- dijo volviéndome a besar. Yo enrosqué mis brazos en su cuello mientras el me acariciaba la espalda, todavía cubierta por la toalla. Soltó mis labios para seguir bajando por mi cuello.
-Espera.- susurré, sabía el rumbo que iba a tomar esto.
-¿Qué pasa?- preguntó mientras se alejaba ligeramente de mí.
-En cualquier momento vendrá Iker…
-Por eso no te preocupes, no vendrá en toda la noche, le dije que se podía quedar en mi cama.
-Así que…
-Estamos solos, por fin.- susurró volviéndome a besar.
Pero esta vez no fue un beso lento, fue más apasionado, yo me dejé llevar, estaba preparada. Mi toalla calló al suelo mientras que él se quitaba su camiseta, que me dejó ver su perfecto cuerpo, y así continuamos hasta llegar a la cama, dejándonos llevar por lo que sentíamos.

Me desperté ante el suave tacto de los labios de Dylan en mi cuello. Había dormido abrazada a él, y me sonrojé ante el recuerdo de lo sucedido la noche anterior.
-Buenos días…- me susurró.
-Buenos días.- dije besándole.
-¿Qué tal has dormido?- me preguntó
-Mejor que bien.- dije abrazándole más fuerte todavía.
-Me tiraría toda la vida así contigo, como estamos ahora, pero hay que desayunar.- dijo tendiéndome la bandeja del desayuno y cogiendo el su bolsa de sangre.
-Cinco minutitos más…- le supliqué dándole un beso al que él no pudo resistirse.
-Venga, desayuna ya, que como sigamos así no bajamos nunca.
Me tomé todo el desayuno y sonó el brazalete, ambos nos vestimos para bajar en cuanto antes. No podíamos ocultar nuestra felicidad, bajamos agarrados de la mano al recuento. Me entristecía la idea de que no todos estuvieran tan felices como nosotros, al final Margot y Marcos lo tendrían que arreglar. Dylan y yo estuvimos todo el entrenamiento distraídos, pero al menos Diego no nos mandó entrenamientos extra. En las horas libres Marcos no vino con nosotros.
-¿Y Marcos?- preguntó Margot intentando no sonar preocupada.
-No quería bajar… Se ha quedado arriba, la verdad es que no tenía buen aspecto.- dijo Dylan, entonces Margot se fue corriendo, con lágrimas en los ojos, a algún lugar dónde nadie la viera llorar. Me levanté para seguirla y Dylan vino detrás de mí.
-Venga ya pasó…- dije cuando la encontramos mientras la abrazaba.
-No, no a pasado, pensé que dejarle era lo mejor, pero a mi no me ha solucionado nada…
-¿Entonces por qué no lo habláis?- preguntó Dylan.
-Porque yo quería que él fuera feliz.
-No va a ser feliz si no está contigo, y creo que tú tampoco.
-¿Acaso importa mucho que yo sea feliz?
-Sí, porque si tú no eres feliz él tampoco, y fijaos como estáis los dos. No podéis estar mal sin herir al otro, no quiere hacer su vida con otra, Margot.
-Pero puede perfectamente rehacerla.
-Margot, no quiere estar sin ti, está fatal, lleva dos días sin probar la sangre, cada vez está más débil.
-Y… ¿por qué hace eso?
-Piensa, está demasiado deprimido, últimamente nada le merece la pena.- ante eso Margot solo pudo llorar más.
-Creo… creo que debería hablar con él.- dijo secándose los ojos con el dorso de la mano.
-Y solucionarlo.- concluyó Dylan.
Ayudamos a Margot a levantarse e hicimos que subiera a la habitación, mientras nosotros nos quedamos fuera, intentando escuchar la conversación.

sábado, 22 de enero de 2011

Elección Capítulo 30

Dylan llegó por mi espalda, se sentó y me agarró por la cintura para así sentarme encima de él, mientras que Marcos y Margot se daban un beso corto ante la mirada de preocupación de Margot.
-¿Qué tal princesa?- me susurró al oído.
-¿Cómo crees?- dije girándome para estar cara a cara con él.- ¿Qué quería Diego?
-Nada que deba preocuparte, solo hablar con nosotros, ¿verdad Marcos?
-Verdad.
Yo sabía que no nos querían contar lo que les había dicho, que nos ocultaban la verdad.
-¿Por qué no nos lo queréis contar?
-Porque no es nada importante.
-Algo tendrá que ser, solo os ha avisado a vosotros.- dijo Margot.
-No es verdad… Annie… Diego nos ha dicho que quería verte ahora, está en la sala principal.- dijo Marcos.
-¿Tú si nos lo contarás no?- pregunté
-Claro, ¿esperabas menos de mí?
-No.
Mientras se alejaba, los chicos intentaban cambiarnos de tema para distraernos.
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Me alejé para ir al encuentro con Diego, todavía no había olvidado lo que me había hecho, ahora no me podía matar, siempre que me bebiera ese frasquito color plata que me traían todas las mañanas con el desayuno. A pesar de ser inmortal, miré con miedo la sala, allí estaba él, me armé de valor y entré.
-Te estaba esperando…
-Lo sé, ¿qué querías?
-Hablar contigo.
-¿Seguro que no llevas el arma por ahí para volver a matarme? A no, ahora no puedes.- dije bastante cabreada. Ante esto solo el me enseñó las manos y dejó su varita en el suelo.
-¿Contenta?
-Mejor. ¿Que querías?
-Necesito tu ayuda.
-A no, eso si que no…- dije alejándome, pero me cogió del brazo.
-¿De verdad que no quieres saber para que es?
-No.- dije intentando soltarme
-Quiero escaparme de aquí tanto como tú, me ayudas y salimos todos.
-Dudo que lo quieras tanto como yo.
-Mira, estaba obligado ha hacerlo ¿vale? Tenía que traeros aquí, y cuando supe que eras humana tenía la obligación de matarte. Lo siento.
-No me lo puedo creer… ¿Tú pidiéndome perdón a mí?
-Sí, increíble pero cierto.
-Más de increíble que de cierto.
-¿Me vas a seguir llevando la contraria?
-Sí.
-¿Me vas a ayudar o no?
-¿Me ayudarás a salir de aquí?
-Te estoy diciendo que sí.
-Pues entonces te ayudo, ¿qué necesitas?
-Bien… ¿conoces a Kyle no? Está en tu habitación, es un inmortal también, es una de las personas que llevan esto. La única manera de salir de aquí es con su ayuda, tienes que hacer que se enamore de ti.
-¿Qué?
-Vale, se que te pido mucho, pero es la única vía de escape que hay.
-¿Pero no encantaste tu las vallas?
-No, ya estaban desde mucho antes de llegar yo, él es el que sabe el conjuro para huir. Al no tener magia, es el único que no podría usarlo para escapar. Tampoco tiene amigos, y por eso le usaron para guardarlo, si consigues que se enamore de ti te lo dará.
-¿Entonces me tengo que liar con él no?
-Sí.
-Esta bien, entonces tenemos un trato.
-Quedaremos después de los entrenamientos para informarnos.
-Vale, ¿me puedo ir ya?
-Sí…
No me despedí si quiera, en cuanto lo dijo me fui dónde estaban todos. Ahora les tendría que dar explicaciones, pero había una parte de mí que me decía que me tenía que callar algo.
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-Venga, relájate, no es nada serio.- me dijo Dylan acariciándome el cuello con su dedo índice.
-¿Cómo quieres que me relaje? Si no me lo dices es por algo.
-Porque lo prometí. Y dudo que Annie vaya a decirte algo.
-Ya verás como si.
Y en ese momento llegó Annie.
-Hola.
-¿Qué quería?- preguntamos Margot y yo a al vez.
-Que bien que me recibís… Tengo la forma para salir de aquí- dijo lo más bajito que pudo.
-¿Cuál?
-Eso creo que es mejor no contarlo, solo os digo eso.
En ese momento, Dylan y Marcos se miraron un poco preocupados, fuera lo que fuese lo que les había dicho Diego no me daba buena espina. Cuándo acabó el rato libre nos subimos todos a nuestras habitaciones y Dylan y yo nos detuvimos en la puerta de mi habitación.
-Vente conmigo…- me dijo Dylan mientras apoyaba un brazo en la pared.
-Prefiero no ir…- respondí. La verdad es que me moría de ganas por pasar la noche con Dylan, ya que la anterior no había sido como esperaba, la verdad es que no me quería cruzar con Scarlet.
-¿Por qué?- preguntó ligeramente extrañado.
-La verdad es que no quiero cruzarme con… ella, llamémosla así.
-Pero sabes que yo con ella no tengo nada…
-No es eso, es simplemente que prefiero no estar con ella en la misma habitación.
-O eso o que desconfías de mi…
-Te equivocas, me gustaría muchísimo pasar la noche contigo, pero no en la misma habitación que ella, así que…buenas noches.- iba a entrar en la habitación, pero me detuvo con un beso. Estuvimos hay un rato, besándonos, disfrutando el uno del otro, sin importarnos que nos estuviera viendo todo el mundo. Al cabo de un rato nos separamos.
-No puedo pasar una buena noche si no me despido de ti… Que duermas bien.-y me fui a mi habitación con una sonrisa en el rostro.
Estuve hablando un rato con Iker después de tomarnos la cena, luego ya agotados, nos fuimos cada uno a nuestra cama. Yo no me dormí hasta pasado un buen rato, me quedé pensando. Sí, me moría de ganas de pasar una noche con Dylan, pero no sabía si estaba preparada para algo más. Cada vez que estábamos juntos perdíamos el control, solo nos dejábamos llevar, quizás esa fuera la clave. Y me dormí pensando en aquello.
Los días siguientes fueron muy normales, las cosas con Dylan me iban mejor que nunca, el tema de Scarlet estaba casi olvidado. Pero no les iba igual de bien a todos, era viernes por la tarde, como siempre quedábamos en el patio, enfrente de la puerta, pero ese día Margot no bajaba. Desde que Annie tuvo la conversación con Diego llegaba todos los días tarde, pero Margot solía ser muy puntual, y venía siempre acompañada de Marcos. Yo estaba sentada sobre Dylan, como hacía habitualmente, cuando vimos llegar a Marcos sin Margot, y no precisamente bien. Llegó, se sentó enfrente de nosotros y enterró la cara en sus manos. Dylan y yo nos miramos alarmados.
-Marcos… ¿estás bien?- le preguntó Dylan. Ante esto, el solo pudo mirarle, no estaba nada bien, y ambos sabíamos el motivo.
-¿Dónde está?- le pregunté yo.
-Arriba.
-Voy a ver que a pasado, te dejo con él.
Yo entré al edificio y subí las escaleras, mientras, dejé a Dylan con Marcos.

martes, 18 de enero de 2011

Elección Capítulo 29

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Iba hablando con Marcos del tema surgido la noche anterior con Scarlet, todavía no sabía si me dejaría explicarme. De repente ambos escuchamos a alguien pedir ayuda.
-Es Margot, corre.- Fuimos todo lo rápido que pudimos, él por su novia, y yo por Allison, que se había ido con ella la última vez que la vi. Llegamos en cuestión de segundos, estaban a un lado de la escalera, Margot sujetaba a Allison, que yacía inconsciente en sus brazos.
-¿Qué la ha pasado?-dije alarmado.
-Pensaba que te había pasado algo a ti.- le dijo Marcos a Margot aliviado, los dos le lanzamos una mirada con la que lo comprendió todo.-Esto… ¿Qué la a pasado?
-Pues íbamos hablando tranquilamente y de repente se desmayó, antes de que cayera al suelo la cogí. En cuanto salimos del entrenamiento iba tambaleándose.
-¿Se ha tomado el desayuno?
-Me ha dicho que sí.
-Mejor vayamos a comprobarlo. La llevo yo.- le dije a Margot mientras cogía a Allison en brazos. Subimos las escaleras todo lo deprisa que podíamos, Marcos fue a nuestra habitación haber si se había tomado el desayuno y yo fui, con Margot, a su habitación y la deposité en su cama. Al poco tiempo vino Marcos una bandeja llena en la mano.
-No se lo comió.
-Pues a mi me dijo que si se lo había tomado, la debe de haber dado un bajón de azúcar o algo.
-¿Y que podemos hacer?- le pregunté angustiado.
-Esperar a que se despierte, en cuanto esté despierta dala el zumo lo primero, y luego que se tome el resto. Yo… me voy un rato, os dejaré a solas por si despierta.
-¿Pero y si no me quiere escuchar?- pero Margot ya no respondió y salió con Marcos por la puerta. Se les veía felices, probablemente la noche anterior les fue mejor que a mi. Cogí la mano de Allison, ahora no me la iba a apartar. Quería probar la mejor manera de disculparme, pero no me iba a querer escuchar, que no me hubiese apartado la mirada antes no significaba nada. Mientras pensaba eso, al poco tiempo, sentí como la mano que estaba sujetando presionaba la mía, se estaba despertando.
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Me desperté sin saber dónde estaba. Ahora sentía una mano sujetando la mía, un tacto muy familiar. No me aparté de ella, la apreté con más fuerza. Abrí los ojos, allí estaba él, mirándome preocupado, con una cara aún peor que la de esta mañana. En ese momento no me importaba dónde estuviéramos, sabía lo que tenía que hacer.
-Yo…- intenté disculparme, pero él me cortó.
-Sé que no quieres verme, me iré en cuanto vea que hayas desayunado.- dijo soltando mi mano y alcanzándome el zumo que esa mañana había dejado.- Bébetelo, te ha dado un bajón de azúcar, ahora necesitas reponerte, te sentirás mejor en cuanto comas algo.
Me incorporé, me bebí el vaso de zumo y me tomé el resto del desayuno sin rechistar, mientras Dylan no paraba de mirarme. No quería que se fuera, pero tenía la ligera sensación de que si me lo tomaba estaría más tranquilo. De vez en cuando, cuando mi mirada se encontraba con la suya la apartaba casi al instante, quizá fuera demasiado tarde para disculparme.
-Bueno, lo prometido es deuda, me voy, enseguida le diré a Margot que venga.- dijo cuando me terminé la bolsa de sangre. Se levantó, pero yo cogí su mano intentando impedir que se marchara, y él se giró.
-No te vayas…- le pedí
-Creía que no querías verme, ni escucharme.
-Yo… Lo siento, siento no haberte escuchado desde un principio, siento… los desprecios de esta mañana, lo siento todo. Por que tú confiaste en mi cuando Alan me besó, me escuchaste, y yo no lo he hecho… Siento haber sido tan egoísta. Si hubieras sido tú quién besó a Scarlet te diría que me daría igual, pero en realidad no es así, no quiero mentirte, si crees que puedes ser feliz con ella…- pero no pude continuar, la sola idea de pensarlo dolía demasiado. Dylan se me quedó mirando fijamente, evaluando mi expresión, y se sentó a mi lado en la cama, pocos centímetros nos separaban, esa distancia que me gustaría que no existiera.
-Yo no la besé, fue ella, debí de haberla visto venir. Aún así, me duele que no confíes en mí, que no me quisieras escuchar.
-Estaba demasiado dolida, de verdad que lo siento, no volveré a desconfiar de ti. Solo lo he hecho porque te quiero demasiado, me duele solo la idea de perderte.
-Te quiero, nadie va a poder cambiar eso.- Y entonces, sin verle venir me besó de forma muy tierna. Seguí el beso, mientras nuestras lenguas se entrelazaban y se convertía en un beso más urgente. Nuestros cuerpos habían roto los pocos centímetros que les separaban y ahora estaban pegados, solo separados por la ropa. Enredé mis brazos en su cuello, intentando atraerlo más contra mí. Pero en ese momento, alguien irrumpió en la habitación.
-Me había parecido oír que ya estabas despierta…-dijo Margot, entonces Dylan se separó de mí.-Bueno…yo… me voy, lo siento, os dejo solos.- y cerró la puerta detrás de ella.
-Eso es que me perdonas ¿no?- dije todavía con la respiración agitada
-¿Te hace falta otra confirmación?- Y volvió a besarme, peor esta vez fue un beso corto, demasiado.- No soporto estar mal contigo, ya te echaba de menos.
-Pero si hemos pasado menos de un día así…
-Me sigue pareciendo mucho. ¿Crees que algún día podremos estar solos, sin que nadie nos interrumpa?
Pero volvieron a entrar en la habitación, era Iker.
-Creo que no.
-¿Interrumpo algo?- preguntó
-No nada, ya me iba- respondió Dylan, luego le vería, como cada tarde.
-Vale.- y salió de la habitación dejándome con Iker.
-¿Con que ya lo habéis arreglado no?
-Sí, no nos hacía bien estar cabreados.
-¿Y porque se supone que te has desmayado?
-Las noticias vuelan por lo que veo.
-Es un sitio pequeño, es lo más lógico.
-No desayuné, y a causa del entrenamiento… debí debilitarme.
-Solo se te ocurre a ti.
-No tenía hambre, ¿qué quieres que haga?
-Pensar.- ambos nos reímos ante esa respuesta.- Bueno, yo no quería interrumpiros vuestro momento de reconciliación… Lo siento de verdad.
-No te preocupes, ya vino Margot antes que tú.
-Me alegra no ser el primero.
-Ni el último ya verás. No tenemos ninguna intimidad desde que llegamos aquí.
-No eres la única. Somos demasiados y muy poco espacio, no se puede hacer otra cosa.
Seguimos hablando hasta que nos llevaron la comida. Iker estuvo muy pendiente de que me la tomara toda. Por la tarde bajamos como todos los días al patio, y nos reunimos con todos, esta vez nadie se escabulló. Más tarde, a pesar de estar en nuestras horas libres, Diego llamó a los chicos y se los llevó. No me daba buena espina, intenté retener a Dylan para que no fuera, pero me fue imposible, así que nos quedamos las chicas, preocupadas, intentando distraernos.
-¡Qué bien que al final lo arreglasteis!- dijo Annie emocionada.- Es tan bonito el amor…
-¿Todavía no lo has encontrado?
-No, y como sigamos aquí lo llevo crudo, creo que tú y Margot sois las únicas que habéis encontrado el amor.
-Se puede encontrar, pero que él no sienta lo mismo….- dijo Nicole.
-¿Cómo? Así que…
-¡Hay alguien!- exclamó Annie, siempre emocionada por nuevas noticias- Cuéntanoslo todo.
-Bueno, cuando discutieron Allison y Dylan, también vino a la habitación su compañero. Es un chico encantador, estuvimos hablando antes de que pasara. Nunca me había sentido tan bien con alguien…- dijo Nicole sonrojada.
-¿Te gusta Iker?- pregunté yo asombrada.
-Podría decirse que sí. Aunque no lo conozco de mucho… Bueno cambiando de tema, ¿qué tal tu noche con Marcos?- le preguntó a Margot, que se sonrojó.
-Pues…Me llevó a la habitación de Allison, lo más parecido a la suite del hotel de la que le había hablado, y pues bueno… ocurrió
-¿Y cuándo pensabas contármelo? ¡Soy tú hermana!
-Cuando estuvieras en condiciones, estando con Dylan como estabas no era lo más lógico del mundo contártelo.
Seguimos hablando un rato más, distrayéndonos, hasta que por fin los chicos llegaron.

jueves, 13 de enero de 2011

Elección Capítulo 28

Me mantuve hay llorando hasta que ya no me podían salir más lágrimas. Alguien dio dos toques en la puerta del baño, pero no esperó respuesta, era Dylan.
-Allison, por favor…- dijo con voz suplicante, me costaba mucho resistirme, pero no contesté.-Si no me vas a escuchar al menos déjame que te pase el desayuno, le acabamos de coger de la habitación.
-No tengo hambre.
-Tienes que comer.- dijo insistiendo, abrió la puerta con una bandeja de la mano. Yo le miré solo un instante, lo suficiente para ver su cara descompuesta, y él para ver mi rostro bañado en lágrimas, luego apoyé la cabeza en mis rodillas y la giré al lado contrario. Dejó la bandeja justo a mi lado. Me fue a tocar la mano que abrazaba mis rodillas, pero yo me aparte. Seguía cabreada con él, ¿cuánto tiempo me habrá estado engañando con ella? No lo sabía, pero con solo la idea de pensarlo me dolía el corazón.
-Come algo, pronto habrá que bajar. Y yo…- pero se cortó en medio de la frase cuando supo que no quería escucharle, y salió del baño, cerrándome la puerta.
La verdad es que no tenía ninguna hambre, así que aparté la bandeja de comida a un lado y seguí allí. Al poco tiempo sonó el brazalete, dónde volvía a poner que bajáramos. Emily debió de esperarme, pero de ver que no bajaba entró en el baño.
-Vamos, tienen que hacer el recuento y tenemos que entrenar.
-No quiero bajar.
-¿Todavía sigues con eso? No puede durarte eternamente, dale una segunda oportunidad, se lo merece, está destrozado, en serio que no fue su…
-No quiero escucharlo ¿vale? NO, ¿para que? ¿Para que me cuente una mentira? ¿O que si es la verdad me duela más de lo que me duele ahora? Para eso prefiero no saber nada.
-¿Pero que te pasa? No piensas con claridad, por favor, le has visto la cara, has visto como está, ¿de verdad no te da pena?- Y hay me volvieron a salir las lágrimas.
-¿Tú no sabes lo duro que es esto para mi verdad? Me mata verle así, le quiero demasiado.
-¿Entonces? ¿Por qué le haces sufrir de esa forma?
-Y él a mi ¡qué?
-No fue…- entonces se acordó de mis palabras anteriores, y de que no quería escucharlo, fuera lo que fuera, ahora no.- Baja.
Y entonces salió del baño y yo me quedé allí, pensando en lo ocurrido, en el daño que nos estábamos haciendo mutuamente
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Salí de la habitación y bajé tarde al recuento de todos los días, me preguntaba si se darían cuenta de la ausencia de Allison. Dylan estaba allí, al lado de Margot y Marcos, que eran los que más alejados estaban de Scarlet. En cuanto oyó los pasos miró hacia mi dirección, esperanzado, pero en cuanto vio que no estaba allí conmigo volvió la tristeza a su rostro.
-No quiere bajar.- dije lo más bajito que pude, ya que Diego estaba empezando el recuento.
-¿Crees que se darán cuenta?
-No lo se, ¿has podido hablar algo más con ella?
-Está confusa, espérate unos días a que se la pase.
-Es que me duele que no me quiera escuchar, que no quiera saber mi versión, que no crea en mí.
-No es eso, ella ya me lo ha explicado, se piensa que la vas a mentir, o que la va a doler demasiado la verdad, así que se limita a sacar sus propias conclusiones del asunto, y ahora se piensa que la has estado engañando con ella desde que estamos aquí.
-¿Qué?- dijo alarmado- ¿De dónde saca eso?
-La dije que tú no esperabas su visita, y ella pensó eso.
-Vamos, que no confía en mi…- dijo con tristeza.
-Tú solo espera a que se la pase, será cuestión de días, pero no dejes de insistir.
-No deja ni que me acerque Emily.- y en ese momento escuchamos lo que nos temíamos.
-¿Dónde está Allison?- preguntó Diego, al parecer no se le escapaba ni una.
-Está arriba, no quiere bajar, lo e intentado pero no quiere.- respondí yo, e inmediatamente todo el mundo me miraba.
-Pues que vaya otro a por ella, pero tiene que bajar.
-Voy yo.- dijo Margot, Diego asintió y ella subió las escaleras.
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Pasado un rato después de irse Emily oí unos pasos que se acercaban al baño, era Margot.
-Hola.- me saludó.
-Hola.- la contesté con la voz todavía tomada por las lágrimas.
-¿Qué tal?
-Mal.- se sentó a mi lado en el suelo para hacerme compañía.
-Cuéntame que a pasado, aunque más o menos he escuchado por ahí abajo algo.
-Ayer, vine a la habitación cuando os dejé solos, iba a darle una sorpresa a Dylan, y…me le encontré besando a Scarlet.
-¿Eso es todo?
-¿Te parece poco?
-Pues sí
-¿Qué?
-¿Hace falta que te recuerde, que a ti te besó Alan? A, ya lo he hecho, por si no te acordabas.- y yo me quedé en silencio, escuchándola, no me había parado a recordar aquello.- ¿Tú crees que a Dylan le sentó bien?
-No.
-Seguramente le sentó igual o peor que a ti, pero el te creyó, desde el primer momento, no dudó que le estuvieras engañando con Alan, aceptó tu explicación.
-Pero… es diferente, se lo conté, él no lo vio.
-No es tan diferente, ¿dudó de ti?
-No.- respondí dándome cuenta de las cosas.
-Tú si lo has hecho, a intentado explicártelo, y ¿así se lo pagas?
-Yo…-y volví a llorar, no solía llorar mucho, pero siempre que me peleo con Dylan lo hago.- No se por que lo hice, le he hecho sufrir, ahora no me va a perdonar.
-Estabas confusa, necesitabas aclararte, por eso he venido yo. Seguro que te perdona ya verás. Él también te hizo sufrir a ti.
-Sí, pero si le hubiera escuchado desde el principio…
-Bueno, ya no hay vuelta atrás, ahora tendrás que escucharle, y él a ti, le debes una explicación .Come algo y bajamos, te esperan.
-No tengo hambre.
-Necesitas comer, ahora vamos a entrenar. Te espero fuera.- miré la comida, esperé un rato para que pareciera que me la había comido y salí.
-¿Has comido ya?
-Sí.- mentí
Bajamos y ya nadie había dentro, así que salimos dónde entrenamos el día anterior, nos estaban esperando.
-Gracias Margot.- le dijo Diego.- ¿Y a ti que te ocurría?
-No me encontraba bien. – Y en ese momento Dylan me miró de reojo, esperando ver en mi cara la tristeza, el rechazo.
-¿Te encuentras mejor?
-Sí.- y entonces ya Dylan si que me miró a los ojos, esperanzado, y yo no aparté su mirada, intentando disculparme con ella.
-Bueno pues Allison, tú lucharás con Scarlet, Margot con Annie.- ¿Qué? ¿Con Scarlet? Fui hacia dónde estaba ella, que estaba lanzado besitos al aire a Dylan, sin que nadie más que yo me diera cuenta. Y cuando dio el aviso, me lancé sobre ella, con todo el cabreo que tenía encima. Generalmente los vampiros son más fuertes que los que somos mitad humanos, pero esa vez la tumbé al cabo de un rato forcejeando. La tumbé varias veces más, ante la mirada incrédula de Diego. Casi había acabado el entrenamiento cuando, en medio de un forcejeo con Scarlet, me empecé a marear a causa de esto me tumbó y Diego dio la señal de que el entrenamiento había finalizado. Me levanté tambaleándome y Margot vino a mi lado, sujetándome un poco.
-¿Estás bien?
-Sí, es solo que el entrenamiento ha sido muy duro.- dije soltándome, intentando andar sin tambalearme.
-Para mi tampoco a sido tan difícil. Pero no veo a Annie como enemiga.
-Yo a Scarlet sí.
-Es fácil. ¿Vas ha hablar con Dylan?
-Sí, debo hacerlo.- pero a cada paso que daba me encontraba peor todavía, hasta que finalmente, perdí el conocimiento.

lunes, 10 de enero de 2011

Elección Capítulo 27

-Hola.-dije nada más llegar
-¡Allison!- dijo mientras me abrazaba.- Casi no te e visto desde que llevo aquí.
-Nos tienen bastante separados a todos, ¿conoces a alguien de tú habitación?
-Elisabeth está conmigo, ¿y contigo?
-Iker, estamos solos en esa habitación, somos los únicos.
-Que suerte, cuando somos tantos no hay nada de privacidad, y el espacio se queda pequeño.
Estuvimos un rato más hablando hasta que Marcos llegó y me fui para dejarlos a solas, y subir a la habitación de Dylan.
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Alguien llegó por detrás cuando Allison se fue y me tapó los ojos con una mano. Podía reconocer ese tacto. Cogió mi mano y me levantó.
-¿Dónde vamos?- le pregunté.
-Es una sorpresa.
-Así que me quieres dejar con la duda…
-Enseguida sabrás lo que es.
Subimos las escaleras que llevaban a las habitaciones, me giró un par de veces para que no supiera donde me encontraba y luego me siguió guiando.
-Bueno, ya hemos llegado.- dijo quitándome la mano de los ojos.- No es la suite del hotel que querías, pero teniendo en cuenta dónde estamos se le acerca bastante.
-Con que estuvieras tú me bastaba.- dije observando la habitación, las horas libres habían pasado y nosotros estábamos completamente solos. Entonces caí en la cuenta de cual era la única habitación en la que había dos personas.-Es la habitación de Allison.
-Sí, ella e Iker me la prestaron, a cambio les dejé mi cama, Allison va a dormir en la de Dylan.
-Así que estará encantada.
-Exacto.
-Pues entonces voy a disfrutar de mi sorpresa…- dije besándole, ese beso que hizo que la ropa acabara en el suelo. Ese beso que nos llevó a algo más.
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Subí a la habitación y abrí la puerta. Vi a Iker a Emily y a unas doce personas más que yo no conocía. Pero entre esa multitud de gente, lo divisé, no como me hubiera gustado verlo. Allí estaba él, besándose con Scarlet. En ese momento sentí rabia, y sobretodo tristeza. Fue solo un instante, pero un instante que me hizo perder la confianza, que me hizo derrumbarme. Y no pude hacer otra cosa que ir corriendo, con lágrimas en los ojos, a la puerta del final de esa habitación, dónde probablemente no hubiera nadie, dónde no tendría que verme nadie llorar. Me senté en el suelo, con la cara entre las manos, llorando un buen rato, mientras que escuchaba inconscientemente lo que sucedía en la sala.
-Tengo que ir a explicárselo, no es lo que ella piensa.
-¿Crees que va a querer escucharte?-paró un instante y siguió.-Escucha, está llorando.- dijo Emily.- Mira, no dudo de ti, te creo, pero ella no te creerá con la misma rapidez.
-¿Y que puedo hacer?
-Déjame que vaya a hablar con ella, ahora saldré, no creo que quiera salir con toda esta gente fuera, así que diles que se metan en sus camas hasta que pase esto. Y de paso di algo a esa zorra.
-Está bien.- dijo Dylan.
En ese momento entró Emily al baño, y me vio allí llorando, se sentó a mi lado, y yo no pude hacer otra cosa que abrazarla y seguir llorando.
-¿Vas a escucharle?
-No…
-Enserio no es lo que tú piensas.
-¿Entonces que es? ¿Le veo besándose con otra y no es lo que yo pienso?
-Él no sabía que vendrías hoy.
-¿Entonces me ha estado engañando todo este tiempo?
-No es eso lo que quería decir… No pasa nada entre ellos Allison.
-Eso es lo que me quieres hacer pensar.
-Venga, ven tienes que descansar, no puedes encajar las cosas bien, tienes sueño. Esta noche dormirás en mi cama ¿vale?
Yo asentí y salimos del baño. Dylan estaba diciendo a las últimas personas que quedaban fuera que entraran en sus “habitaciones” que es como llamaban ellos al espacio de sus camas delimitado por cortinas que daban una ligera privacidad. Por suerte la cama de Emily estaba cerca del baño. Entramos, me tumbé en su cama y cerró la cortina que había enfrente, porque las de los lados ya estaban echadas.
-Venga descansa ¿vale? Mañana lo verás todo más claro.
Salió de la habitación y cerró la cortina. Y yo me dormí, soñando con la tarde pasada con Dylan, con ese beso interrumpido, y con él besándose con Scarlet.
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Salí de la habitación dejando dormir a Allison y me fui ha hablar con Dylan.
-No quiere escucharte, espérate a que descanse, ahora mismo está muy impactada.
-La e cagado…-dijo Dylan
-No has sido tú, ha sido la arpía esa.- le traquilicé
-¡Tengo nombre!-dijo Scarlet.
-Te pega más arpía o zorra que es lo que eres, ¿te parece bonito lo que has hecho?
-Sí, ya era hora de que se diera cuenta de que no merece a alguien como Dylan.
-Probablemente sea así, no merece alguien como yo… Merece algo mejor.
-No digas tonterías.-le dije
-Claro, que no te merece, merece algo mucho peor, como lo que es ella.
-No te consiento que te metas con ella.- dijo Dylan enfrentándose a Scarlet
-Seguro que te ha gustado el beso y estás feliz de poder quitártela de encima.
-¿Pero tú eres idiota?- dije ya estallando.- Mira que cara de felicidad tiene, anda ¿porque no te vas a venderte a otro que te pague por tus servicios putilla?
-No te consiento que me trates de esa forma.- me dijo agarrándome por el brazo.
-Ni yo que me toques, no me pongas una mano encima porque vas a acabar mal.- dije soltándome de su mano. Pero en ese momento apareció Iker intentando calmar las cosas.
-Chicas calma ¿vale? Allison se despertará como sigáis así, iros a vuestras camas y tranquilizaros.
-Tranquilo, ya nos vamos, vete a dormir tú, que eres el único que necesita descansar aquí.- le dijo Dylan
Dylan se fue a su habitación y se tumbó en la cama, Scarlet se fue a la suya y sacó una lima de debajo de la cama y yo me fui a la mía y me senté en el suelo, viendo como Allison dormía. Por la mañana noté una sombra en mi cortina, sabía quien era.
-¿Esperando a que despierte?
-Sí.
-No creo que quiera escucharte, pero lo puedes intentar.- Y abrí la cortina para dejarle pasar.
-No se que puedo hacer para que me crea.
-La quieres mucho ¿no?
-Muchísimo, y me duele que esté así por mi y sin poder hacer nada porque no me quiere escuchar
-Tú verás lo que haces, yo me voy, os dejo a solas un rato.
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Me desperté en la cama de Emily, con las lágrimas secas en mi rostro. Abrí los ojos y allí estaba Dylan, mirándome. Inmediatamente giré la cara.
-Vete, no te quiero ver.
-Por favor escúchame…
-No, vete.
-Da la casualidad de que esta es mi habitación, y Emily me a dejado pasar, así que no puedes pedirme eso.
-Pues me voy yo.- me levanté para ir al baño, pero él me sujeto del brazo.
-Suéltame.
-No, tan solo escúchame ¿vale?- podía ser más fuerte que yo, pero el no quería hacerme daño, así que aproveché la poca fuerza que ejercía sobre mi brazo para soltarme, me fui al baño, y me volví a sentar en el suelo, llorando otra vez.

domingo, 9 de enero de 2011

Elección Capítulo 26

-Bien, todo solucionado, haremos dos grupos, los nuevos venir conmigo, el resto ya sabéis lo que tenéis que hacer.
Seguimos a Diego, que se metió por una puerta hacia el exterior, me dio ciertas esperanzas, intentar escapar pasando desapercibidos, pero era imposible, había vallas que lo impedían.
-Todas las mañanas vendréis aquí a entrenar entre vosotros. Luchareis y aprenderéis a defenderos, de momento hoy no os junto con el resto, mañana ellos vendrán también aquí. Es importante que luchéis entre iguales, que seáis lo mismo, cuando se decida lo contrario se avisará. Haré las parejas yo hoy.
Y entonces nos fue emparejando, y a mi me tocó con Iker, el único que había como yo. Diego cogió a su hermano para hacerle una demostración de cómo los magos deben de luchar, y nos lo explico a los demás. Técnicamente con los que no teníamos poderes ser reducía a lo mismo, puramente físico. Dio la orden, y por muy raro que me pareciera, tenía que luchar con Iker. Se lanzó sobre mi, me tumbó y puso sus manos en mi cabeza, sin llegar ha hacer el movimiento que me mataría definitivamente.
-Muy bien.- lo felicitó Diego.
Iker me tumbó varias veces, y una vez dejó que yo le tumbara, después de mucha pelea, para que Diego lo viera, y también me dio su aprobación. Al acabar el entrenamiento, ya agotados algunos, subimos a nuestras habitaciones a por la comida. Esta vez no teníamos la bolsa de sangre. De comer había una ensalada, un filete medio crudo y una manzana. Estaba hambrienta por haber compartido el desayuno con Annie esa mañana, así que terminé enseguida. En cuanto terminé me duché y baje, ahora teníamos unas cuantas horas libres para hacer lo que quisiéramos. Habíamos quedado todos fuera, en la puerta de entrada, estábamos artos de estar dentro, y nos dejaban estar fuera solo por esas enormes vallas que nos impedían salir. Salí y ya estaba allí Dylan, el primero de todos, que sonrió al verme. Corrí hasta él, le abracé y le besé.
-No llevarás mucho tiempo esperando.
-Solo un rato, sabía que bajarías pronto.
Poco a poco fue viniendo la gente, y nos sentamos en el suelo ha hablar.
-¿Ya habéis encontrado el modo de salir de aquí?- preguntó Margot.
-No, esas vallas no creo que sean tan fáciles de pasar, tienen un encantamiento o algo. Probablemente haya sido mi hermano, no creo que esté aquí por gusto.- dijo Alan.
-El mismo que me mató ¿no? Si no estuviera aquí por gusto no me hubiera matado.
-No se lo tomes a mal, seguro que sabía lo que eras, y aprovechó para quitar el collar a Allison.
-No lo sabía, cuando me llevó agarrada del brazo de la habitación me llevo a una sala, me hicieron unas pruebas, y me dijeron que era inmortal. Él se sorprendió demasiado como para saberlo.
Ante eso Alan no pudo defender más a su hermano, quizás no fuera como él se pensaba. Al rato, Margot y Marcos se fueron, no habían estado juntos desde que habían llegado aquí.
-Iros vosotros también, no nos molesta.
-Pero…
-Nada de peros.- dijo Emily levantándonos y empujándonos para que nos fuéramos.- Pasároslo bien.
-¿Dónde quieres que vayamos?-dijo Dylan cuando nos hubimos alejado.
-Pues… No se, ¿qué tal algún sitio donde estemos solos?
-Suena bien…
No teníamos ganas de irnos dentro del edificio, ya pasábamos demasiadas horas allí, pero cerca de la valla encontramos unos matorrales con un enorme árbol, dónde podíamos ocultarnos y estar solos. Había más por todo el recinto, y al parecer la mayoría ocupados. Dylan se tumbó, apoyándose en un tronco del árbol, y yo apoyé mi cabeza en su pecho mientras él acariciaba mi pelo.
-Esto es bonito, a pesar de que esto sea como una cárcel.- le susurré mirando el cielo.
-Eso es porque estás tú aquí.
-Creo que es al revés, todavía no lo he olvidado.
-¿Qué no has olvidado?
-Que me quieres, pero parece que tú si lo has olvidado…-dije simulando enfurruñarme.
-¿Cómo lo iba a olvidar? Pienso en ello constantemente.
-¿Entonces porque ahora no te acordabas? Porque no pensabas en ello, entonces ya no es constantemente.
-Porque no sabía a lo que te referías. Pero si que pensaba en ello.
-Claro…-dije incorporándome.
-Venga no te enfades.- dijo mientras comenzaba a besarme por el cuello, subiendo mientras me giraba y me tumbaba en el suelo.
-No es justo, no puedo mantener el control si haces eso.
-Pues no lo mantengas…- dijo esta vez alcanzando mis labios, dándome un beso tierno y suave, que yo seguí a la vez que se hacía más urgente y apasionado. Pero ese momento se vio interrumpido.
-Uiis lo siento…No quería interrumpir- dijo Marcos girándose.
-Que oportuno….-Dijo Dylan, mientras nos incorporábamos, molesto por la interrupción.
-¿Qué querías?- le pregunté
-¿Puedo hablar contigo un momento? A solas.
-Vale, ya me voy, de no ser porque sé que tienes novia empezaría a pensar raro.
-Dylan…
-Venga no te preocupes, estaba de broma, luego nos vemos.- dijo despidiéndose de mi con un beso rápido. Cuándo Marcos se aseguró que no estaba escuchando, empezó ha hablar.
-Bueno, quería pedirte un favor… ¿Me dejas prestada tú habitación esta noche? Es que es la única que tiene menos gente, y me gustaría darla una sorpresa a tú hermana.
-Por mi estupendo, toda tuya, pero se lo tendrías que decir a Iker… y ¿dónde dormiremos nosotros?
-Ya se lo dije, y también me dijo que sí, y había pensado que estuvierais en mi habitación, aunque nadie usa las camas nada más que para tumbarse, yo tengo una libre, y tú pues no se, podrías usar la de Dylan.- Esto hizo que la idea fuera aún mejor.
-Estupendo, ¿y por eso no querías que lo oyera?
-Puede ser una sorpresa para él también, no para de quejarse de la suerte que tiene Iker por poder compartir habitación contigo, por eso pensé que era mejor no decírselo.
-Eres genial.- dije abrazándole.- mi hermana a tenido mucha suerte.
-Tú si que eres estupenda, e Iker, no pensé que estuvierais de acuerdo los dos. Bueno, en la habitación no vais a tener mucha privacidad, las camas están ligeramente separadas por mantas, no se puede pedir más.
-No pasa nada, lo importante es que le des esa sorpresa a Margot, así aprovecharé y pasaré más tiempo con Dylan.
-¿Puedes entretener a Margot mientras preparo las cosas?
-Claro, ¿dónde está?
-En los arbustos de enfrente.
-Perfecto voy para allí.
Me despedí de Marcos y fui a entretener a Margot, tal y como me había dicho.

lunes, 3 de enero de 2011

Concurso 30.000 visitas mi sueño en papel!

Bueno pues aquí os dejo un concurso en el que estoy participando que hace María Orgaz:
http://marru86.blogspot.com/2010/12/hola-tods-como-lo-prometido-es-deuda.html
Espero que participeis y leais sus relatos, porque de verdad merece la pena leerlos.

domingo, 2 de enero de 2011

Elección Capítulo 25

Lloramos desconsolados sobre su cuerpo durante un rato. ¿Qué haríamos ahora con su cadáver? Nos preguntábamos, pero no sabíamos que hacer. Pasado un rato, empezamos a notar como ella se movía, pensábamos que eran imaginaciones nuestras a causa de la desesperación, pero lo creímos cuando vimos sus ojos abrirse.
-¿Annie?- preguntamos.
-¿Qué a pasado? Ese chico me clavó algo y…
-Pensábamos que habías muerto.
-De hecho estuvo un rato muerta.- dice Alan.
-¿Qué?
-Tenemos que decírselo a Diego.
-¿Y tú sabes donde está?- le preguntó Zoe.
-No, ¿qué podemos hacer?
-Esperar, seguro que al final alguien baja.
-Allison nos quedamos nosotros, tú dúchate y cámbiate de ropa.- me dijo Zoe, enseguida comprendí el por qué. No solo tenía las manos llenas de sangre, si no que toda mi ropa también estaba empapada.
-Y… ¿dónde hay baños? ¿Y la ropa?
-Antes, cuando e despertado e visto una puerta al fondo de la habitación donde estaba. Me e levantado y e visto un baño, pequeño pero sirve. Y la ropa, creo que tenemos una maleta debajo de cada cama con ropa. Pretenden quedar bien con eso, para que nuestra estancia sea mejor, pero todos sabemos que por eso no va a serlo.- dijo Zoe.
-Está bien…Subiré, bajo enseguida.
Subí las largas escaleras, giré a la izquierda y fui a la 2º puerta. Tal y como me había dicho Zoe, al fondo había una puerta. Me agaché y miré debajo de la cama, allí había una maleta. Buscando, descubrí que era mi ropa, mientras que algunos estaban luchando con nosotros, otros se habrían encargado de cogernos ropa. Cogí lo primero que vi y me metí en una de las duchas. Había 6 duchas en total, separadas por muros y cortinas. Demasiado teniendo en cuenta que en esta habitación solo estábamos Iker y yo. Salí y me sequé con una toalla que encontré en un rincón. Me vestí, me peiné y me sequé un poco el pelo con la toalla. Bajé a dónde estaban los otros, que seguían allí, pero ya de pie.
-¿Y tú hermano?- pregunté a Alan cuando bajé.
-Ni idea, pero ya es tarde, seguramente esté durmiendo.
-¿Y que hacemos ahora?- preguntó Zoe.
-En mi habitación hay camas de sobra, hasta que mañana encontremos una solución puede quedarse a dormir allí.- propuse.
-Vale, pues entonces que se quede allí, mañana veremos haber que hacemos.
Nos fuimos cada uno a la habitación que nos había tocado, y Annie se vino conmigo y con Iker.
-Allí hay duchas, y seguramente también hayan traído tu maleta, pero como no sabemos dónde está ponte algo mío.- Me agaché, busqué en la maleta y la tendí algo que podría servirla.- Toma.
Se fue al baño y cuando volvió todos nos fuimos a dormir, esperando que esto solo fuera una pesadilla, y que al día siguiente todo desapareciera.

Me desperté por un extraño ruido de pisadas. Probablemente no lo hubiera oído en circunstancias normales, pero ya no tenía el collar. Abrí los ojos y comprobé como los demás seguían dormidos, y seguíamos en aquella habitación, no era una pesadilla. Miré al suelo, y vi dos bandejas. Llevaban el desayuno y una bolsita de hospital con sangre. A los pocos segundos Iker y Annie estaban ya despiertos.
-Buenos días.-dijeron a la vez.
-Buenos días.-respondí- Parece que nos han traído el desayuno.
Me levanté y fui a por las bandejas, tendí una a Iker, y yo me quedé con la otra. Había un vaso de leche, uno de zumo, un paquete de galletas y una magdalena además de la bolsa de sangre.
-Lo compartiré contigo.- le dije a Annie dándola las galletas y la leche.
-Gracias.- dijo.
Me comí lo que me quedaba y me quedé mirando la bolsa de sangre. Iker se dio cuenta de esto y me preguntó.
-¿No te la bebes?- comprobé como la suya ya estaba vacía.
-Yo… no se lo que hacer.
-Si no te la bebes, te sentirás más débil, perderás parte de tus poderes vampíricos, y probablemente al final mueras. Hay gente que dice que al final, al no ser del todo vampiro aprendes a sobrevivir sin la sangre, como puedes sobrevivir tú con el collar. En cambio, si te la bebes, te sentirás más fuerte y serías casi un vampiro, porque siempre tendrás esa parte humana que te impedirá serlo del todo.
Así que tras estas palabras cogí la bolsa de sangre y me la bebí, sin pensar en las consecuencias ni en nada, solo en el sabor tan delicioso que tenía al bajar por mi garganta. La terminé y dejé mi bandeja en un rincón. No tuvimos mucho tiempo para preguntarnos que hacer, porque el brazalete empezó a pitar. Era como una especie de busca para tenernos controlados. Miré y vi la palabra “Bajar” escrita en él. Así que así hicimos. Bajamos dónde Annie había el día anterior sido apuñalada. Ya estaba lleno de gente, y esta vez, el hombre no estaba allí, solo Diego. Permanecimos todos en silencio mientras él hacía el recuento. Cuando parecía que había terminado, vino hacía nosotros y agarró del brazo a Annie.
-Yo te maté, ¿qué haces aquí? Vosotros habéis tenido algo que ver.- dijo señalándonos con la mirada.
En ese momento, Alan apareció por la espalda de su hermano.
-De hecho la mataste, y no, no hemos tenido nada que ver, creo que no es simplemente humana, deberías asegurarte.
-¿Y que pintas tú en todo esto hermanito?
-Tú sabrás, eres el que me trajo aquí.
-Solucionaré esto, enseguida vuelvo, no os mováis de aquí.-dijo llevándose a Annie del brazo.
La gente empezó a moverse, para reunirse con otros, pero no salían de esa sala. Entonces Dylan me divisó, vio hacia a mi y me abrazó.
-¿Qué tal?- me preguntó.
-Bien, esta mañana nos han dado el desayuno con una bolsa de sangre.
-¿Y te la bebiste?
-Sí, no podía hacer otra cosa. ¿Y tú que tal?
-Bien, echándote de menos, cuando uno no duerme, tiene más tiempo para pensar.- dijo sonriéndome.- ¿Y como es que Annie está viva?
-No se, ayer cuando la dábamos por muerta, abrió los ojos, durmió en mi habitación, hay camas de sobra porque solo somos dos.
-En la mía somos demasiados, parece que es de las habitaciones con más gente que hay.
Pero este momento se vio interrumpido al llegar a nuestro lado una chica rubia, de ojos azules y alta. Era increíblemente bella como las típicas modelos de televisión.
-Hola Dylan.- le saludó.
-Hola Scarlet…
-¿No nos vas a presentar?- le preguntó.
-Por supuesto.-dijo esta vez con una sonrisa.- Allison, esta es Scarlet, una de mis compañeras de habitación. Scarlet, esta es Allison, mi novia.- dijo apretándome contra él. Scarlet puso cara de fastidio ante esas dos últimas palabras. Ella quizás hubiera cambiado la última.
-No me habías dicho que tenías novia.
-No surgió.
-Bueno, luego nos vemos Dylan, que hoy toca entrenar.- dijo alejándose de nosotros.
-¿Entrenar?- le pregunté
-Sí, me ha dicho que todas las mañanas entrenan para pelear.
-¿Cuánto tiempo lleva aquí?
-Unos meses, la trajeron de forma similar a nosotros, ella todavía era humana cuando vino, la transformaron al llegar para que fuera útil. Intentó escapar, pero dice que es imposible.
-Menudas esperanzas…
-Seguro que saldremos de aquí, ya verás.
Al cabo de un rato volvió Diego con Annie de nuevo, pero esta vez no la llevaba agarrada del brazo.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Elección Capítulo 24

Recuperé la consciencia al cabo de un tiempo, no se bien cuanto. Estaba aturdida, abrí los ojos y escaneé la habitación en la que estaba, pero no la reconocía. Empecé a recordar lo que había pasado antes, pero no me encajaba estar encima de una cama cuando casi nos matan. Me incorporé, y descubrí una cama a mi lado. Sobre ella estaba Iker mirando al techo.
-¿Iker? ¿Qué hacemos aquí?- le pregunté.
-Shhhhhhh. Habla más bajito o nos descubrirán.
-¿De que hablas?- le dije en el tono más bajo que pude.
-Acabo de despertar hace un rato, e intentado escuchar, pero no se que pasa hay fuera, al parecer hay más habitaciones con más gente. Y yo que tú guardaría todo lo que no quieras que te quiten debajo de la cama.
-¿Por qué?
-Tú solo hazme caso.- Y así hice, en este asunto no estaba para pararme a pensar en que hacer y no. Guardé la pulsera que me regaló Dylan, y el colgante de las chicas, pero me dejé puesto el colgante que me dio Zoe el año pasado.
-¿Por qué crees que estamos aquí?- le pregunté.
-No tengo más idea que tú, estaba intentando defenderme del tío ese grande cuando llegó uno y me agarró el cuello por la espalda, en cuestión de segundos perdí el conocimiento y me e despertado aquí. No creo que sea muy diferente a lo que te ha pasado a ti. Desde entonces estoy intentando escuchar lo que pasa hay fuera, pero no dan ninguna pista.- intente ver a lo que se refería, pero yo no escuchaba nada. De repente Iker se puso tenso, y uno de los hombres que me había agarrado antes entró por la puerta.
-El jefe quiere veros, si no vais por las buenas iréis por las malas.
Sabíamos lo que significaba “ir por las malas” así que seguimos al hombre hasta una sala muy grande con un montón de gente. Nos paramos y el hombre se dio la vuelta, posando cada una de sus manos en uno de nosotros. En ese momento divisé a Dylan, agarrado del brazo por otro hombre. Quería ir hacia a él, pero supe que era mejor estar donde estaba. Mire al frente, y junto a Diego, había un hombre más viejo que cualquiera que estuviera en esa sala, que fue el que empezó ha hablar.
-Bueno, estamos aquí todos reunidos, aparte de para hacer el recuento de todos los días, para daros a conocer a las nuevas incorporaciones de este año.- dijo señalando con la mirada a los que estábamos al fondo, más alejados del resto.-Espero que seáis comprensivos con ellos, dado que no quieren estar aquí hacerles su estancia lo mejor posible.- todos estuvieron un rato en silencio, hasta que el hombre volvió ha hablar.- Os podéis marchar todos excepto vosotros.- dijo otra vez señalándonos con la mirada. Era imposible escapar de esta mirada, que parecía poder calvarte en el sitio.
La sala se fue vaciando hasta que solo quedamos nosotros. Se respiraba tensión en aquel ambiente, ninguno de nosotros sabía lo que nos podía pasar ahora, solo que ellos eran más fuertes, y por lo tanto, inútil huir sin ni siquiera saber donde estábamos.
-Desconocéis muchas cosas en esta vida, cosas que aquí os mostraremos. No penséis que esto es una cárcel, porque estáis aquí por vuestro bien, y con el paso del tiempo lo descubriréis. Os instalareis en las habitaciones del piso de arriba, se asignará una habitación compartida según lo que seáis. En algunas habrá más y en otras menos gente, pero al final os acostumbrareis a convivir entre iguales.- todos nos quedamos impresionados ante esa frase, ¿qué quería decir? Pero el hombre prosiguió, sabiendo que nadie le interrumpiría.- Por las mañanas daréis clases para conocer mejor a lo que os enfrentáis. Luego tendréis un par de horas libres por la tarde. Y bueno… esto es casi todo, solo me falta algo… Diego, ya sabes lo que tienes que hacer.
En ese momento Diego clavó la mirada en nosotros, empecé a notar como algo me presionaba la muñeca, pero en realidad no había nada. Cuando la presión cesó, apareció un brazalete plateado. Seguramente en mi cabeza se formulaba la misma pregunta que en la del resto, ¿cómo había aparecido allí? Volví a mirar a mí alrededor, pero Zoe y Alan no parecían sorprendidos. Cuando todos tuvimos los brazaletes, el hombre salió de la habitación. Sentí un alivio al no tenerlo allí conmigo, pero sabía que el peligro no había acabado aún. Pero Diego empezó ha hablar en su lugar.
-No penséis que vais a poder huir de aquí sin más, una vez estéis metidos en esto, no podréis salir. Os explico la distribución de las habitaciones. Según subáis las escaleras, habrá dos pasillos, derecha e izquierda. A la derecha iréis las brujas a la primera puerta. A la segunda los magos y a la tercera licántropos, metamorfos y todos los que seáis algo por el estilo. A la izquierda, primera puerta vampiros, segunda puerta semi-vampiros y última puerta inmortales. El resto a la puerta grande que separa las dos zonas. ¿Queda claro no? Imagino que todos sabréis donde tenéis que ir. Queda añadir que no os podéis quitar ese brazalete porque es imposible.
Hizo una pausa y nos miró a todos y cada uno de nosotros. No esperaba que todos mis amigos fueran algo más que humanos, y ese simple hecho me impresionó. Pero parecía que no éramos los únicos aquí. Fui la última a la que Diego clavó su mirada, inmediatamente miró el collar que me regaló Zoe.
-Dame el collar.- me replicó.
-No.- dije firmemente mientras que agarraba el collar con toda la fuerza que podía.
-Perfecto.- esa palabra me causó verdadero miedo, sobretodo cuando vi que iba hacia Annie, la agarraba del brazo y volvía a donde estaba antes con ella.- Ya te lo quité una vez, la única diferencia entre esa vez y ahora es el brazalete, así que me lo das o muere. Ella todavía es humana, se les debió de colar entre todos vosotros.- De repente apareció un cuchillo entre sus manos, y vi sus intenciones, así que me rendí, me quité el collar y se lo tendí.
-Buena chica. Pero eso no soluciona nada, tiene que morir.- Entonces clavó el cuchillo justo en el corazón de Annie, que cayó al suelo inconsciente. Pero Diego se fue, dejando a Annie allí tirada. Yo fui corriendo hacia ella y me tiré al suelo con ella. La quité el cuchillo, e intente tapar la herida con la mano, pero no dejaba de salir sangre. Todos se sentaron en el suelo a nuestro alrededor e intentaron ayudar en todo lo que pudieron.
-Dylan, no hace falta que sufras, vete está sangrando mucho.
-Puedo aguantarlo.- pero en su cara se veía el verdadero esfuerzo que le costaba estar allí. Emily estaba incluso peor que él, pero estaba allí porque ella era su amiga, si eran sus últimos momentos quería estar con ella.
-Por favor Dylan, tú a lo mejor puedes aguantarlo, pero Emily no, llévatela de aquí.
-No, yo quiero quedarme.
-Se lo que te cuesta, no quiero veros sufrir, haremos algo, seguro que podemos.
-¿Y a ti?- me preguntó Dylan preocupado- Ya no llevas el collar.
-Lo se, pero no es del todo inmediato. Todavía puedo aguantar, pero por favor iros.- Me miró y luego miró a Emily, la cogió del brazo y se fueron a su habitación.
-Voy a intentar algo.- dijo Zoe. Cerró los ojos y puso sus manos sobre la herida. La sangre se fue eliminando y los bordes de la herida se fueron cerrando.
-Eres…- pero no pude acabar la frase.
-Una bruja, si- dijo con esfuerzo en la voz.
Pero antes de que la herida estuviera cerrada del todo Zoe dejó caer las manos por el agotamiento.
-No puedo hacer nada más, estoy muy débil.- dijo agotada.
-Lo intentaré yo.-dijo Alan acercándose más a Annie. Sacó una varita de su bolsillo, formuló algo que nadie entendió y fue posando la varita sobre la herida. La herida esta vez se fue cerrando con mayor rapidez y precisión, pero una vez que estuvo curada, Annie seguía sin reaccionar. Le intentaron tomar el pulso, pero no tenía. La toqué y ya estaba fría como el hielo.
-A muerto, perdió demasiada sangre, no llegamos a tiempo.- dijo Alan. Todos empezamos a llorar ante esas palabras que no parecían ser ciertas. Nos negábamos a creer que la hubieran matado sin motivos, que ahora estuviera muerta. Habíamos hecho todo lo que habíamos podido, pero no pareció ser suficiente.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Elección Capítulo 23

-¡Felicidades!-dijeron todos. Las chicas vinieron hacía a mi a abrazarme.
-Te echábamos de menos Allison.
-Y yo a vosotras…No sabéis cuánto.
Habían puesto música y cada uno empezó ha hablar por su cuenta, de tal manera de que cuando las chicas supieron que nadie nos estaría escuchando (que ellas supieran), empezaron con el interrogatorio. Antes, me sacaba de quicio esa parte, ahora la echaba tanto de menos que no me iba a quejar.
-Que calladito te lo tenías.-dijo Annie.
-¿Qué me tenía calladito?
-Pues tía ¿que va a ser? Lo tuyo con Dylan, ya me gustaría estar a mí en tu lugar.
-Haber, todas las chicas nos quedamos pasmadas el primer día al verle, y tu no, ¿y con quien se queda? Contigo.- respondió Emily.
-Bueno, no las hagas caso, que nos alegramos mucho por vosotros. Estaba visto que ibais a acabar juntos.- dijo Zoe.
-No, podría haber acabado conmigo perfectamente, seguro que seríamos una pareja estupenda.- comentó Annie. Todas reímos ante su comentario. Annie no se rendía fácilmente, cuando quería algo normalmente lo conseguía, pero para ella la amistad estaba por encima de eso, aunque no significaba que fuera a perder la esperanza.
-A lo mejor todavía no es tarde, quién sabe…-dije yo. Pero justo en ese momento apareció Dylan detrás de mí y me agarró la cintura.
-Creo que si que es tarde, no creo que haga falta que te lo vuelva a explicar.
-No estaría mal…
-Dejar los momentos románticos para vuestra intimidad, que Annie se pone celosa.
-¿Yo? Que va.- Dijo con tono de enfado, por el que todos nos reímos.
-Bueno parejita os dejamos, vamos a felicitar a tu hermana.
Pero no nos quedamos solos por mucho más tiempo.
-¡Felicidades!- dijo Alan abrazándome. Pero Dylan seguía a mi lado, y yo sabía que no le hacía mucha gracia, así que me aparte cuidando de no apartarme lo suficientemente pronto para herir los sentimientos de Alan.
-Gracias. Bueno, creo que no os e presentado todavía… Dylan, este es Alan, Alan este es Dylan, mi novio.
-Encantado.- dijo Dylan tendiéndole la mano. Este se la estrechó fuertemente, pero su cara cambió, ya no estaba tan alegre como antes.
-Lo mismo digo. Bueno Allison voy a ver si ayudo a Olivia. Adiós.
-Adiós…
-No ha ido tan mal…-susurré cuando se hubo alejado- No esperaba que montases un numerito ni nada por el estilo, pero se que no te cae bien.
-Allison, no le conozco, por eso no se si me cae bien o no, parece un buen chico de hecho, simplemente me pongo celoso, no voy a decir sin motivos porque esto… te besó, pero eso no puedo remediarlo ahora. Pero bueno, dejemos de hablar de esto, que es tu cumpleaños, y toca daros los regalos.-dijo conduciéndome a la mesa donde también estaba sentada Margot.
-No hacía falta…
-¿Qué es un cumpleaños sin regalos?
Me senté en la silla que había al lado de Margot y todos se fueron a por sus regalos.
-¿Qué tal te lo estás pasando?- me preguntó Margot.
-Bien ¿y tú?
-Bien también. Me e enterado de lo del encuentro entre Dylan y Alan… Sabías que tenía que pasar.
-Sí, al fin y al cabo no a sido tan malo.
-¡Primero los nuestros!-gritaron Olivia, Elisabeth, Nicole, Alan e Iker, interrumpiendonos, cargando con unos paquetes que eran casi igual de altos que ellos.-Me parece que esto no vamos a poder subíroslo a la mesa.
Nos levantamos y abrimos los paquetes gigantes. El mío era un oso panda gigante, y el de Margot un pingüino del mismo tamaño.
-¡Me encanta!-gritamos las dos a la vez.
-Ahora nos toca a nosotras- dijeron Zoe, Emily y Annie.- Abrimos los paquetes y en ambos había un collar con un corazón que se podía abrir. Lo abrimos y encontramos una foto de todos nuestros amigos.
-Es precioso.- susurré. Después de sacarlo de la cajita nos lo pusieron.
-Bueno creo que ya nos toca a nosotros.- dijeron Dylan y Marcos tendiéndonos una caja pequeñita a cada una.
-Te dije que o hacía falta que te gastases nada.- le dije a Dylan
-Y yo te dije que si que hacía falta.- Abrí el paquete y dentó había una pulsera de plata preciosa en la que ponía “Te quiero, no lo olvides”.
-Es… es preciosa, me encanta. No quiero que tampoco tú lo olvides.
-No lo haré.- Y me besó delante de todo el mundo. Lo que no sabíamos hasta que nos separamos fue que Margot y Marcos también tuvieron su escena sentimental delante de todos.
-Bueno, ¡ahora hay que soplar las velas!- dijo Olivia con ilusión mientras encendía las velas de las dos tartas de chocolate pequeñas que había en la mesa. Antes de soplar, pedimos un deseo. Nunca había creído mucho en eso, pero decidí pedirlo. Cuando soplamos todos aplaudieron y fueron cortando trocitos de tarta.
-¿Qué te regaló a ti Dylan?- me preguntó Margot mientras no comíamos un trozo de tarta.
-Esto- dije enseñándole la pulsera.- ¿Y a ti?
-Es muy bonita. A mi me a regalado esto.- dijo quitándose un anillo en el que ponía “Siempre juntos”.
-Qué bonito.
Cuando me terminé la tarta me fui al rincón donde estaban las chicas.
-Chicas, muchísimas gracias por todo, enserio no se como agradeceros que hayáis organizado esto, que hayáis venido…
-No tienes nada que agradecer, ¿de verdad pensabas que íbamos a perdernos tu cumpleaños?- dijo Emily.
-¿Puedo hablar un momento a solas con Allison por favor?- dijo Zoe. Las chicas asintieron y se fueron dejándonos solas en ese rincón.-Bueno no puedo pedir más soledad, aunque se que la mayoría de las personas de esta sala nos escuchan, pero necesitaba hablar contigo.
-¿Cómo…?
-Shhh- me interrumpió- déjame terminar. Quería pedirte disculpas por todo en persona. Porque Dylan solo quiere lo mejor para ti, no debí de juzgarlo así a simple vista, él de verdad te quiere, no lo dejes escapar. Y las advertencias sobre salir de la ciudad… me equivoqué en todo. Lo siento.
-No, eso no es verdad. El collar, ¿cómo sabías lo que yo era? Cuando me lo quitaron… Sabías que lo necesitaba, ¿por qué?
-Yo…- Pero no pudo continuar, en ese momento vimos como un montón de gente aparentemente normal tiraba la puerta de la casa abajo. Entraron, pero no podíamos huir a ningún lado, la gente bloqueaba la puerta. Busqué a Dylan, a Margot y a mis amigos con desesperación. Dylan intentaba luchar contra alguien, no con demasiada suerte, puesto que esta persona lo agarró del cuello y Dylan quedó paralizado.
-¡Noooooooooo!-grité yo. Al parecer había conseguido pasar desapercibida hasta ese momento. Descubrí como Diego estaba allí en medio de la lucha, pero no de nuestro bando, si no del contrario. Él vino hacia mí, pero yo no podía huir, me agarró por el brazo y me quedé paralizada en ese momento.
-Kyle, Tom, cogerla, no durará mucho, ya sabéis que hacer.- les dijo. Esas palabras me causaron miedo, pero no más que el que tenía al mirar a mí alrededor. No podía sentir la presión de los dos hombres que me agarraron los brazos, no podía sentir mi cuerpo, no podía protestar ni gritar. Busqué a Dylan con la mirada, y le vi agarrado como estaba yo, por dos hombres. Nuestras miradas se cruzaron y vi su preocupación en sus ojos. Miré a mí alrededor, y vi como todos iban cayendo al suelo. Solo quedaba Zoe, que intentó inmovilizar con quien estaba luchando. Pero él venció y Zoe acabó como todos nosotros, inmovilizada, tirada en el suelo, y sin poder hacer nada. Veía como se iban llevando a todos arrastras, incluso a Dylan que antes habían tenido agarrado, ahora le tenían en el suelo inmóvil, como todos los demás. Iba recuperando el dominio de mi cuerpo, pero los dos hombres que me sostenían se dieron cuenta. No se que iban ha hacer, cuando oí las palabras de Diego.
-Los necesito vivos, tener cuidado.
Y yo fui perdiendo la consciencia poco a poco. Mi pesadilla se estaba cumpliendo.

martes, 14 de diciembre de 2010

Elección Capítulo 22

La mayoría de la gente se levanta emocionada el día de mi cumpleaños, pero a mi sin embargo me resultaba bastante indiferente el día de hoy, es más, un impedimento para no poder estar con Dylan hoy mismo. Se supone que alguien en su cumpleaños hace lo que quiere, porque es su día, pero yo en realidad estaba intentando estar con Margot el día de su cumpleaños. Me hubiese ido hoy mismo de no ser por ella, se que lo hizo con la mejor de sus intenciones, y que en realidad la hubiera dado igual si hubiera decidido irme hoy mismo, pero en el fondo, se sentiría mal. Así que me desperté pensando en que el día acabase pronto para mañana coger el primer vuelo que saliera. Me levanté de la cama, y me encontré en la mesita de noche un sobre que llevaba mi nombre puesto. Lo abrí y empecé a leer.
“Te espero en el lago a las 12:00, se puntual.”
Y no había nada más. ¿De quién era? No lo sabía, pero debía ir si quería averiguarlo. Dejé la nota en la mesilla y bajé a la cocina, donde, con total seguridad estaría Margot.
-¡Felicidades!- dijimos a la vez, como hacíamos cada año.
-¿Qué tal has dormido? Recuerda que hoy hay fiesta.
-Bien, estoy deseando que pase ya este día.
-¿Por qué? Es nuestro cumpleaños.
-Porque mañana me voy a coger un vuelo para ver a Dylan.
-Bueno al menos disfruta del día ¿vale? Una no cumple 18 años todos los días.
Desayunamos y yo me subí a prepararme para ir al lago si quería ser puntual. La duda de quién podía ser me comía por dentro, no me gustaba la intriga, y aunque no me daba muy buena espina, sabía que tenía que ir. Iba a salir a la calle, cuando vi a Margot que también iba a salir.
-¿Te vas?
-Sí, Olivia ha planeado que me vaya con Marcos toda la mañana para ella así poder preparar la casa para la fiesta. ¿Y tú dónde vas?
-¿La nota ha sido suya?
-¿Qué nota?
-Nada déjalo, me voy al lago, no se si volveré antes de la cuenta.
-No creo que Olivia te deje, bueno, luego nos vemos.
-Adiós.
Bueno, el día de cumpleaños junto a Margot no estaba pasando como esperaba, pero probablemente era esa la clave, nada sucedía como yo me esperaba, siempre había alguna sorpresa escondida por alguna parte, ya fuera mala o buena. Llegué al lago con el tiempo justo, pero no había nadie. Me quedé allí de pie mirando al lago, esperando a quien escribió la nota, que de un momento a otro debía de aparecer. Empecé a oír pisadas, y me replanteé si venir había sido lo mejor. El corazón me latía con fuerza por el miedo y la duda. De repente alguien me agarró por la cintura.
-Felicidades-me susurró al oído. No hacía falta que me girase para ver su cara, sabía perfectamente quien era con solo oír su voz. Así que me giré y le abracé con todas mis fuerzas.
-Te he echado tanto de menos…-le susurré
-Y yo a ti.
-Te dije que no vinieras, mañana iba a coger un vuelo hacia allí yo, no quiero que te gastes dinero en venir a verme.
-Pero yo si quiero. Te echaba muchísimo de menos, no puedo estar separado de ti tanto tiempo, te necesitaba.
-Eso no es justificación, tú ya has venido aquí dos veces y yo no, lo justo sería que yo fuera.
-¿Y que importa lo justo si podemos volver a estar juntos?
-Llevas razón.- Y le besé como si nada más me importase en ese momento que él, que siguió el beso encantado.
-Entonces vendrás a la fiesta ¿no? No me gustaría que te perdieras mi 18 cumpleaños.
-Por nada del mundo me lo perdería. Además te e traído un regalo.
-No hacía falta que te gastaras más dinero.
-Si que hacía falta, es tu cumpleaños.
-Bueno, ¿nos vamos a casa?
-No, podríamos quedarnos aquí…
-¿Por qué?
-Porque Olivia esta preparando la fiesta, y yo quería ayudar de alguna forma, así que me dijo que te sacara de casa.
-¿Qué? ¿Sabe que has venido?
-Yo ya tenía pensado venir para tu cumpleaños, pero ella me llamó hace un par de semanas diciéndome que viniera.
-Siempre soy la última en enterarme de todo…
-No, Margot tampoco lo sabe.
-¿Esta vez también era una sorpresa?
-Sí. Bueno si quieres ir a algún sitio más calentito porque no vamos a la cafetería de la última vez?
-No se si es muy buena idea…
-¿Por qué?
-Seguro que Alan estará allí.
-Pues perfecto, así le conoceré.
-¿No… no te molesta?
-Haber Allison… no se como explicártelo. Sí, todavía estoy celoso de él, pero no quiero impedir que tengas amigos aquí, no quiero que hagas sacrificios por mi. Si es tu amigo lo aceptó.-sabía el esfuerzo que le costaba decirme esto, pero lo hacía por mi, costase lo que costase.
-No se que he hecho para merecerte.
-Ser tú.- Y nos volvimos a besar. De verdad le había echado mucho de menos, ojala este momento durara eternamente y no se tuviera que marchar, o yo me pudiera ir con él. De repente oímos un carraspeo de garganta. Nos separamos y me giré para ver quien estaba detrás.
-¿Cuándo me pensabas contar que estabas aquí?- preguntó Margot a Dylan. Al parecer había dejado su antiguo amor por él a un lado para ser simplemente su amiga, y eso me alegraba.
-¡Felicidades!- dijo Dylan abrazándola.
-No te intentes escaquear y responde.-respondió alejándose.
-Era una sorpresa, no solo para Allison claro. Además, Olivia me dijo que no os contase nada si quería mantener a Allison fuera de la casa.
-Estando tú aquí dudo que se quisiera alejar de tu lado. Y bueno…¿ hasta que hora nos tenéis que tener prisioneras?- preguntó Margot.
-Por mí que sea todo el tiempo que ellos quieran.-dije mirando a Dylan.
-Si fuera así creo que no os soltaríamos nunca ¿verdad Marcos?- y Marcos asintió mirando a Margot.-Pero no es así, después de comer tenemos que ir a la fiesta.
-De verdad que no tengo ganas de ir.- dije
-Va a ser divertido ya verás.-me dijo Margot.- Se que preferirías estar a solas con Dylan el día de tu cumpleaños, pero debes estar en la fiesta.
-Lo se, tampoco quiero defraudar a Olivia.
-Bueno, ¿que tal si vamos a la cafetería y coméis algo?
-Vale.- dijimos las dos.
Nos comimos una hamburguesa y estuvimos dando una vuelta para hacer tiempo, puesto que los chicos no querían acercarse a nuestra casa, lo que a Margot a mi nos indicó que no sería una fiesta discreta precisamente. Pasado un rato, los chicos dijeron que ya estaría todo listo y debíamos volver.
La casa estaba totalmente decorada por fuera, con luces y adornos. Habían puesto una pancarta en la puerta en la que ponía felicidades. Entramos, y me quedé parada al ver quienes estaban dentro.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Reseña: The Host (La huésped)


Título: The Host (La huésped)
Autora: Stephenie Meyer
Año: 2010
Editorial: Suma de letras
Sinopsis: Warender es una alienígena invasora de cuerpos y ha llegado a la Tierra junto con otras "almas" para cumplir con su misión. Pero su anfitriona, Melanie Stryder, se resiste a abandonar su cuerpo sin oponer resistencia. Dos seres de dos especies diferentes que comparten un mismo cuerpo pero por desgracia para ellas también un mismo corazón. Los recuerdos de la vida de Melanie hacen que Warender se enamore del mismo hombre que ella, Jared, convirtiendo su relación en el primer triángulo amoroso que sólo implica a dos cuerpos.
Nota de la autora: "A pesar del género, THE HOST es una historia muy humana. No hay pistolas de rayos, ni agujeros negros, ni naves espaciales,(...) ni otro montón de claves del género. Todo tiene lugar en el planeta Tierra en el día de hoy y es, ante todo, una historia de amor".
Opinión personal: Este libro a mi personalmente me gustó mucho, porque no es algo de lo que se escriba habitualmente, a parte de ser completamente diferente a las historias de alienígenas conocidas. Demuestra que no todo lo desconocido tiene que ser malo, el miedo de las personas ante ello y como cambian. Todo esto aparte de vivir una historia de amor completa y el debate interno entre dos personas opuestas.
Valoración:

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Elección Capítulo 21

Esa mañana cuando me desperté no fue precisamente por el despertador. Lo que me despertó fue el sonido de la tostadora, ¿cómo podía oír aquello? Al minuto sonó el despertador, y lo noté más fuerte que de costumbre, algo que no era normal. Me levanté de la cama para bajar a desayunar y comí más que ningún día, pero para mi sorpresa, seguía teniendo hambre. Fui al instituto esta vez sin la compañía de Alan. Llegué a la primera clase, y volví a sentir esa sensación tan rara que me asaltó aquella vez que casi mato a Emily, sed. Me llevé la mano al cuello, buscando mi colgante, pero no estaba. No podría resistir mucho más tiempo allí sin sentir la necesidad de matar a quién estuviera allí, así que pedí permiso para ir al baño, me debieron de ver muy mala cara, porque me dejaron ir. Una vez allí me lave la cara con agua y me senté en el suelo. ¿Y ahora que hacía? La última vez que me ocurrió esto, Dylan me sacó de allí, pero ahora estaba sola, tenía que llamar a Dylan. Probablemente estaría en clase, no quería arriesgarme a que le quitaran el móvil, entonces todo estaría perdido, así que le mandé un mensaje:
“Dylan, me han quitado el collar, estoy en el baño del instituto y no se que hacer. Ayúdame”
A los pocos minutos, obtuve respuesta:
“Tienes que salir de allí, avisa a Margot, llega a clase, te preguntarán que si estás mejor, tu dirás que no y te mandarán a casa. Es lo único que puedes hacer ahora.”
Así que hice lo que me dijo Dylan, no hizo falta fingir mucho, la profesora mandó que Margot me acompañase a casa y problema resuelto, de momento.
-¿Qué te pasa?- preguntó Margot de camino a casa.
-Mi collar, no está.
-Vale, comprendo, ¿has llamado a Dylan?
-Le mandé un mensaje, fue el que me dijo que saliera del instituto, se que se preocupará, vendrá aquí otra vez y no quiero que se gaste más dinero en venir a verme, si no aparece le diré que lo he encontrado.
-Allison eso no está bien, se preocupa por ti, no creo que lo mejor sea mentirle.
-¿Y qué hago? No quiero que se gaste más dinero en mí, y se que vendrá si sabe que no lo encuentro.
-Bueno, ya lo pensaremos, vete a tu habitación, tengo que volver al instituto, luego nos vemos.
-Vale.
Subí a mi habitación, intentado matar el tiempo me puse a leer, hasta que recibí una llamada de Dylan.
-Hola.
-Hola, ¿qué tal te encuentras?
-Ahora mejor, si no encontrara el collar… ¿que debería hacer?
-No creo que puedas cazar animales, tendrías que ir al hospital a por bolsas de sangre. Pero de momento no tomes nada, no se las consecuencias que puede tener eso cuando encuentres el collar, y tampoco se hasta que punto te transformas. Tengo que ir allí.
-No Dylan, no te voy a consentir que te gastes más dinero para venir a verme. Seguro que lo voy a encontrar, lo buscaré por la habitación, a lo mejor está por aquí tirado y no lo e visto.
-Si no lo encuentras iré.
-No, no vendrás. Voy a buscarlo, luego hablamos. Te quiero.
-Y yo. Adiós.
Busqué el colgante por toda la habitación, pero no apareció. Miré por toda la casa, y tampoco. De momento iba a tener que resistir. Margot llegó del instituto y nos comimos la comida que había preparado yo antes, pero la comida no me llenaba lo suficiente, necesitaba sangre. Aquella tarde Margot decidió que lo mejor para todos sería que fuera ella a trabajar por mí. Me dormí pronto, esperando que al día siguiente esto estuviera solucionado y volviera a tener mi collar. Pero el día siguiente me volví a quedar en casa y volví a buscar el collar, pero no apareció. Y así me tire 1 semana entera. Cada día me encontraba más débil, la comida no me bastaba, pero tenía miedo de las consecuencias si probaba la sangre. Dylan me llamaba cada día, y me mostraba su preocupación. Pensé que lo mejor era decirle que lo había encontrado, pero Margot le diría la verdad, y no quería volver a discutir con él. El supuesto cambio estaba prácticamente suprimido, ya no oía cosas que no debería de escuchar, y esto preocupó a Dylan, que insistía en venir. Pero la semana siguiente esto cambió. Me levanté para ir a desayunar volver a la cama, como llevaba haciendo toda la semana, pero al bajar el escalón vi algo brillante y lo cogí. Era mi collar, ¿qué hacía aquí? Estaba segura de haberme registrado toda la casa cada día de la semana, ya había pensado en que alguien me lo había robado, pero ¿porque me lo devolvía? Ahora estas preguntas eran lo de menos, me puse el collar y baje.
-Buenos días, ¿sigues igual?- me preguntó Margot, como todas las mañanas desde que perdí el collar.
-Buenos días. Lo he encontrado bajando las escaleras.-dije enseñándola el collar.
-Pero… te registraste toda la casa, ¿qué hacía allí?
-No lo se, es lo de menos ahora.
-Sí, lo importante es que estás bien. Me estabas preocupando, creo que deberías haber tomado sangre.
-¿Y que consecuencias me podría traer aquello? Creo que e hecho bien esperando.
-Puede, pero has tenido a Dylan muy preocupado, deberías llamarle.
-Iba ha hacerlo.
Cogí el móvil, llamé a Dylan y le dije lo del collar, que parecía haberle quitado su preocupación. Cuando terminé Margot me miró con cara expectante.
-¿Qué pasa? Ya has oído toda la conversación, no hace falta que te la vuelva a repetir.
-¿No olvidas algo?
-¿El que iba a olvidar?
-Nuestro cumpleaños, falta un mes.
-No lo había olvidado, ¿a qué viene ahora?
-A que vamos a celebrar una fiesta aquí en casa, aprovechando que has encontrado tu collar y que ya no vas a matar a nadie. No acepto un no, porque también es mi cumpleaños.
-¿Y a quién vamos a invitar?
-Pues a la gente de aquí, y a tus otros amigos por supuesto.
-No les quiero hacer pagar un avión, ya iré yo a celebrarlo con ellos.
-Está bien.
-Pensaba que ibas a decir algo en contra.
-No tengo nada que decir, también es tu cumpleaños.
Margot también insistió en celebrar la navidad, una navidad que me recordó bastante a mis padres, a cuando todos estábamos juntos y adornábamos nuestra casa entre todos. Estaba segura de que Margot sentía lo mismo que yo en esos momentos, pero esperaba que así estuviera más feliz, y menos triste por haber tenido que abandonar nuestra antigua casa.
Pasada la navidad, solo quedaban dos semanas para nuestro cumpleaños, y dos semanas para la fiesta que estábamos organizando. Margot y yo nos habíamos repartido el trabajo de la cafetería, para así tener cada una tiempo libre. Ella empleaba su tiempo libre en estar con Marcos, sin embargo yo no podía estar con Dylan, así que le llamaba o salía con Olivia, que se había convertido en una de las grandes organizadoras de la fiesta por voluntad propia, haciendo que Margot y yo no tuviéramos nada que hacer. Ya le dije a Dylan lo de la fiesta, y que iría allí para celebrarlo con él, pero no pareció oponerse a la idea, cosa muy rara en él, que hubiera insistido en venir. Así que sin darme cuenta faltaba un día para mi cumpleaños, y esa noche dormí, pensando en mi reencuentro con Dylan después de mi cumpleaños.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Elección Capítulo 20

El día siguiente tampoco fue espectacular. En el instituto ninguna novedad, todo tan monótono como casi siempre. El trabajo se me dio igual de mal, o peor si cabe, pero la cafetería se había ganado un nuevo cliente para el resto del tiempo que estuviera yo trabajando allí, Alan. Ese día, tal como dijo su hermano Diego, fue, se tomó un batido de chocolate, e insistió en acompañarme a casa cuando terminó mi turno. Y eso estuvo haciendo durante toda la semana, ir todos los días y acompañarme a casa cuando salía del trabajo, un día que ya estaba harta de esta situación decidí desahogarme con Margot.
-Enserio, ya no puedo más. No quiero que se haga ilusiones, sabe que tengo novio y sigue insistiendo.
-¿De que me hablas?- me preguntó Margot.
-De Alan, desde que su hermano le dijo que trabajaba en la cafetería va todos los días sin excepción, y me acompaña a casa. Pensé que solo serían unos días, pero ya lleva una semana.
-Espera un momento, ¿Alan tiene un hermano?
-Sí, Diego, es mi jefe por así decirlo.
-Bien, ¿y como que te lleva acompañando a casa una semana?
-No lo se, insiste, le digo que no, pero no se me otra ruta para llegar, así que al final acaba viniendo a mi lado.
-Supongo que esto que no me has contado en esta semana no lo sabe tampoco Dylan ¿no?
-No, no lo sabe, ¿cómo crees que se pondría si se lo contara?, le intento mencionar lo menos posible a Alan porque no le sienta bien, se pone celoso, intenta disimularlo, pero se le da muy mal, no quiero que se torture más.
-¿Y te lo has estado callando todo este tiempo, para que no se lo contara?
-No es eso, no me pareció nada importante, solo es un amigo, pero parece que él no me ve así, y no quiero que se haga ilusiones.
-Bueno pues no tienes nada más que hacer que decírselo mañana cuando vaya a verte, puede que lo entienda.
-Eso espero.
A la mañana siguiente decidí decírselo, cuando salimos del instituto, el siempre nos acompañaba a Margot y a mi, pero solo por que le pillaba de camino. Cuando llegamos a mi casa Margot abrió la puerta entró y la dejó así para que pasara. Iba a subir las escaleras, cuando Alan me cogió del brazo.
-Tengo que hablar contigo un momento a solas.
-Yo también quería decirte algo. Empieza tú.- pero enseguida me arrepentí de haber dicho que empezara, esto iba a tomar muy mal rumbo.
-Allison, creo que no te has dado cuenta aún, pero me importas mucho, yo…- no hicieron falta sus palabras, se acercó aceleradamente a mí y me besó. Me pilló por sorpresa y no podía reaccionar, me quedé paralizada, sin saber que hacer. Al rato, viendo que no ponía de mi parte se alejó. En su cara había impaciencia por saber mi respuesta. No respondí, el ya debía de saber que solo lo veía como un amigo, así que subí las escaleras, entre en mi casa y cerré la puerta. Margot bajó de la escalera, y al parecer, había oído toda la conversación.
-No puede ser… te… te ha…
-Besado, sí.
-¿Por qué no le has respondido?
-No lo se, él sabe que le veo como una amigo, sabe que tengo novio.
-Pero no va a perder la esperanza, tienes que decírselo.
Comimos tranquilamente, y me subí a mi habitación. Estaba haciendo los deberes cuando oí el teléfono, la llamada que esperaba todos los días con ilusión, pero a pesar de ser él, decidí no responder. ¿Qué le iba a decir? Si se enteraba, se iba a poner hecho una furia, primero debería dejar las cosas claras a Alan, luego se lo contaría. Fui de camino al trabajo, y antes de tiempo estaba Alan allí sentado, en la mesa de siempre. Se le veía ilusionado, quizás tomó mi reacción como sentimiento mutuo, cuándo saliera, se lo explicaría, de momento, era mejor evitarle.
-Oye Emma, ¿puedes atender tú hoy a Alan?
-Pero…
-Por favor.
-Está bien…
-Gracias.
Y así me libre de Alan durante todo mi turno, pero el no se movió de su asiento hasta unos minutos antes de que terminara mi turno. Pensé que cansado de esperar se habría ido, pero cuando salí por la puerta, seguía allí, esperándome, sentado en la roca en la que se apoyó Dylan cuando estuvo aquí. Intenté pasar de largo, pero me agarró del brazo, me paré y me solté.
-¿Por qué me evitas?
-Porque… Alan, yo no siento lo mismo, no quería que te hicieras ilusiones, pero aún así parece que te las has hecho…Yo tengo novio, y le quiero a él.- su anterior cara de satisfacción se borró con mis palabras.
-Entonces…
-No estoy enamorada de ti Alan, yo… solo te veo como un amigo.
-Vale… pues aclarado… al menos seguimos siendo amigos ¿no?
-Claro.
Y esta vez ya no me acompañó a casa, y sentí un poco de alivio, ahora le debía una explicación a Dylan. Llegué a casa y nada más llegar Margot ya me estaba preguntando.
-¿Qué tal ha ido?
-Parece que lo entiende, espero que sea así.
-Dylan está muy preocupado, a estado llamando porque antes no le cogiste el teléfono. No quiere parecer pesado, por eso no te llama a ti, simplemente esta preocupado. No le he dicho nada de lo que a pasado, esperaba que lo hicieras tú.
-Perfecto, bueno… voy a llamarle y a explicarle todo.
Subí a mi habitación cogí el móvil y llamé a Dylan. Lo cogió al primer toque.
-Hola.- dije.
-Hola. ¿Porque no me cogiste la llamada antes? Estaba muy preocupado.
-Lo sé y… lo siento.-dije con miedo en la voz
-¿Qué a pasado?
-Yo…Por favor prométeme que no te cabrearás, no quiero hacerte sentir mal, pero creo que lo debes de saber.
-Te lo prometo, pero cuéntamelo, me estás asustando.
-Haber… Alan tiene un hermano, que es mi jefe, y él le dijo que trabajaba en la cafetería. Alan iba todos los días hasta allí y me acompañaba a casa, al principio pensé que solo serían un par de días, pero pasada una semana pensé que se estaba haciendo ilusiones, que yo podría sentir algo por él, pero no es así. Iba a decirle lo que sentía, cuando… me besó. No sabía que hacer, así que me metí en mi casa, y por la tarde, a parte de evitarle, le dije que no quería nada con él, que yo te quería a ti. Y… esta es la historia- pero Dylan no respondía, sabía que no era buena idea contárselo, me puse a llorar y a parlotear, como si así pudiera hacer algo por él.- Yo… comprendo que te sientas celoso, porque yo también lo estoy, no debí decirte que no te preocupases, debías hacerlo, las relaciones a distancia no son fáciles, pero yo te quiero, y no quiero que los celos lo arruinen, por eso…- pero Dylan reaccionó y no pude continuar.
-Tranquila Allison, tranquilízate y no llores. No estoy enfadado, al menos no contigo, no tienes la culpa. Pero hay una cosa… ¿cómo es que sientes celos? ¿De quién?
-Pues… de todas, el día que llegaste todas querían sentarse a tu lado, conocerte… y yo ese día no hice más que ser borde contigo, y ahora resulta que lo que esas chicas querían, lo tengo yo, pero ellas lo siguen queriendo, y yo estoy lejos, no puedo hacer nada para que no te vayas con ellas, y… si decidieras irte con alguna de ellas lo aceptaría porque te quiero, pero en el fondo, no te mostraría lo mucho que me molesta.
-¿Crees que algún día te dejaría por una de esas chicas? No te voy a dejar, yo solo te quiero a ti. Pero si tú decidieras irte con Alan ahora mismo, lo entendería, haría lo mismo que hubieras hecho tú. Sabía que algún día pasaría lo de Alan, pero no estoy cabreado. Se que tenías miedo a contarlo por eso, no tengas miedo a contarme nada, nunca. Pero por favor, no llores, no quiero que estés mal por mi culpa.
-Yo tampoco quiero que estés mal, por eso no te lo quería decir, se lo que te molesta que te saque el tema, y era ese mi miedo. Yo nunca te dejaría Dylan.
-Yo tampoco. Bueno, descansa, tienes que estar agotada, mañana hablamos. Te quiero.
-Y yo a ti.
Colgué, me metí en la cama y enseguida caí rendida por el cansancio, había sido un día muy largo.

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